Mosaico decorativo

Löydetty 2587 Tulokset: Ana

  • José lo bajó de la cruz y lo envolvió en una sábana que había comprado, lo colocó en un sepulcro excavado en la roca e hizo rodar una piedra grande contra la entrada de la tumba. (Evangelio según San Marcos 15, 46)

  • Y muy temprano, el primer día de la semana, llegaron al sepulcro, apenas salido el sol. Se decían unas a otras: (Evangelio según San Marcos 16, 2)

  • Jesús, pues, resucitó en la madrugada del primer día de la semana. Se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. (Evangelio según San Marcos 16, 9)

  • Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas; (Evangelio según San Marcos 16, 17)

  • Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba el mensaje con los milagros que lo acompañaban. (Evangelio según San Marcos 16, 20)

  • El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaban de que se demorase tanto en el Santuario. (Evangelio según San Lucas 1, 21)

  • Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. (Evangelio según San Lucas 1, 44)

  • Zacarías pidió una tablilla y escribió: «Su nombre es Juan», por lo que todos se quedaron extrañados. (Evangelio según San Lucas 1, 63)

  • y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa. (Evangelio según San Lucas 2, 7)

  • Miren cómo lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» (Evangelio según San Lucas 2, 12)

  • Había también una profetisa muy anciana, llamada Ana, hija de Fanuel de la tribu de Aser. No había conocido a otro hombre que a su primer marido, muerto después de siete años de matrimonio. (Evangelio según San Lucas 2, 36)

  • Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día. Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. (Evangelio según San Lucas 2, 44)


"O amor tudo esquece, tudo perdoa, sem reservas." São Padre Pio de Pietrelcina