Mosaico decorativo

1. Islas, guardad silencio ante mí; renovad, pueblos, vuestras fuerzas. Adelantaos para hablar, comparezcamos juntos en juicio.

1. Hacedme silencio, islas, y renueven su fuerza las naciones. Alléguense y entonces hablarán, reunámonos todos a juicio.

2. ¿Quién ha suscitado del Oriente a aquel que apela a la justicia a cada paso? ¿Quién le entrega las naciones y le somete los reyes? Su espada los reduce a polvo, su arco los dispersa como paja.

2. ¿Quién ha suscitado de Oriente a aquel a quien la justicia sale al paso? ¿Quién le entrega las naciones, y a los reyes abaja? Conviértelos en polvo su espada, en paja dispersa su arco;

3. Él los persigue, y sigue tranquilo por caminos que sus pies no pisaron.

3. les persigue, pasa incólume, el sendero con sus pies no toca.

4. ¿Quién ha hecho esta gesta? El que llama desde el principio a las generaciones. Yo, el Señor, que soy el primero y estaré también con los últimos.

4. ¿Quién lo realizó y lo hizo? El que llama a las generaciones desde el principio: yo, Yahveh, el primero, y con los últimos yo mismo.

5. Las islas lo ven y se estremecen, tiemblan los confines de la tierra, se acercan y allí están.

5. Ved, islas, y temed; confines de la tierra, y temblad. Acercaos y venid.

6. Cada cual anima a su vecino, y se dicen unos a otros: ¡Ánimo!

6. El uno ayuda al otro y dice a su colega: «¡Animo!»

7. El fundidor anima al orfebre, el que pule con el martillo al que golpea el yunque; dice de la soldadura: ¡Está bien!, y sujeta el ídolo con clavos para que no se mueva.

7. Anima el fundidor al orfebre, el que pule a martillo al que bate en el yunque, diciendo de la soldadura: «Está bien.» Y fija el ídolo con clavos para que no se mueva.

8. Pero tú, Israel, mi siervo, Jacob, a quien yo elegí, raza de Abrahán, mi amigo,

8. Y tú, Israel, siervo mío, Jacob, a quien elegí, simiente de mi amigo Abraham;

9. tú, a quien yo tomé de los confines de la tierra, a quien llamé de remotas regiones, a quien dije: Tú, mi siervo, yo te he elegido y no te he desechado;

9. que te así desde los cabos de la tierra, y desde lo más remoto te llamé y te dije: «Siervo mío eres tú, te he escogido y no te he rechazado»:

10. no temas, porque yo estoy contigo; no te asustes, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerza, soy tu auxilio y te sostengo con mi diestra victoriosa.

10. No temas, que contigo estoy yo; no receles, que yo soy tu Dios. Yo te he robustecido y te he ayudado, y te tengo asido con mi diestra justiciera.

11. Sí, serán avergonzados, humillados todos los que se envalentonan contra ti, serán aniquilados y perecerán los que riñen contigo.

11. ¡Oh! Se avergonzarán y confundirán todos los abrasados en ira contra ti. Serán como nada y perecerán los que buscan querella.

12. Buscarás, sin encontrarlos, a los que te odian; serán aniquilados, reducidos a la nada, los que te hacen la guerra.

12. Los buscarás y no los hallarás a los que disputaban contigo. Serán como nada y nulidad los que te hacen la guerra.

13. Pues yo, el Señor, tu Dios, te cojo de la diestra y te digo: No temas, que yo vengo a ayudarte.

13. Porque yo, Yahveh tu Dios, te tengo asido por la diestra. Soy yo quien te digo: «No temas, yo te ayudo.»

14. No temas, gusanillo de Jacob, larva insignificante de Israel; ya vengo yo en tu ayuda, dice el Señor: tu redentor es el Santo de Israel.

14. No temas, gusano de Jacob, gente de Israel: yo te ayudo - oráculo de Yahveh - y tu redentor es el Santo de Israel.

15. Mira, yo te convierto en trillo nuevo, de doble hilera de dientes; trillarás los montes, los pulverizarás, reducirás a paja las colinas.

15. He aquí que te he convertido en trillo nuevo, de dientes dobles. Triturarás los montes y los desmenuzarás, y los cerros convertirás en tamo.

16. Las aventarás y el viento se las llevará, las esparcirá el torbellino; mas tú te regocijarás en el Señor, en el Santo de Israel te gloriarás.

16. Los beldarás, y el viento se los llevará, y una ráfaga los dispersará. Y tú te regocijarás en Yahveh, en el Santo de Israel te gloriarás.

17. Los humillados y los pobres buscan agua y no la hay; su lengua de sed está reseca. Yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.

17. Los humildes y los pobres buscan agua, pero no hay nada. La lengua se les secó de sed. Yo, Yahveh, les responderé, Yo, Dios de Israel, no los desampararé.

18. Sobre cumbres peladas haré brotar ríos, y fuentes en medio de los valles. Transformaré el desierto en un estanque, la tierra seca en manantiales.

18. Abriré sobre los calveros arroyos y en medio de las barrancas manantiales. Convertiré el desierto en lagunas y la tierra árida en hontanar de aguas.

19. Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivares; en la estepa plantaré cipreses, olmos y terebintos juntamente,

19. Pondré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivares. Pondré en la estepa el enebro, el olmo y el ciprés a una,

20. para que vean y sepan, consideren y conozcan todos que esto lo ha hecho la mano del Señor y lo ha creado el Santo de Israel.

20. de modo que todos vean y sepan, adviertan y consideren que la mano de Yahveh ha hecho eso, el Santo de Israel lo ha creado.

21. Presentad vuestra causa, dice el Señor; aportad vuestras pruebas, dice el rey de Jacob.

21. «Aducid vuestra defensa - dice Yahveh - allegad vuestras pruebas - dice el rey de Jacob.

22. ¡Adelántense y nos anuncien lo que ha de suceder! ¿Cuáles eran vuestras anteriores profecías? Decidlas y prestaremos atención. O bien anunciad lo por venir, conoceremos su desenlace.

22. Alléguense e indíquennos lo que va a suceder. Indicadnos cómo fue lo pasado, y reflexionaremos; o bien hacednos oír lo venidero para que lo conozcamos.

23. Anunciad lo que sucederá en el futuro, para que sepamos si sois dioses. Haced algo por lo menos, para que, sorprendidos, lo veamos.

23. Indicadnos las señales del porvenir, y sabremos que sois dioses. En suma, haced algún bien o algún mal, para que nos pongamos en guardia y os temamos.

24. Pero no, que no sois nada; nada son vuestras obras, y aborrecible quien os elige.

24. ¡Oh! Vosotros sois nada, y vuestros hechos, nulidad, lo mejor de vosotros, abominación.»

25. Yo lo he suscitado del norte y ya viene, del sol levante lo he llamado por su nombre; ha pisoteado como barro a los sátrapas, como un alfarero pisa la arcilla.

25. Le he suscitado del norte, y viene, del sol naciente le he llamado por su nombre. Ha hollado a los sátrapas como lodo, como el alfarero patea el barro.

26. ¿Quién lo había predicho desde antiguo para que lo supiéramos de antemano para que se pueda decir: Justo? No, nadie lo ha predicho, nadie lo ha proclamado; no, ninguno ha oído vuestras palabras.

26. ¿Quién lo indicó desde el principio, para que se supiese, o desde antiguo, para que se dijese: «Es justo»? Ni hubo quien lo indicase, ni hubo quien lo hiciese oír, ni hubo quien oyese vuestras palabras.

27. Yo fui el primero que lo anuncié en Sión y envié a Jerusalén un mensaje de albricias.

27. Primicias de Sión: «¡Aquí están, aquí están!» envío a Jerusalén la buena nueva.

28. Miré, y no había nadie; entre ellos ningún consejero a quien pudiera interrogar y que me respondiese.

28. Miré, y no había nadie; entre éstos no había consejeros a quienes yo preguntara y ellos respondieran.

29. Todos juntos son nada, nulidad son sus obras, aire y vacío sus ídolos.

29. ¡Oh! Todos ellos son nada; nulidad sus obras, viento y vacuidad sus estatuas.



Read the Bible in a Year

Join our community and complete the entire Bible in 365 days. A structured and inspiring path to deepen your faith and knowledge of Scripture.