Mosaico decorativo

1. El Señor me dijo:

1. La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos:

2. "Hijo de hombre, entona una elegía sobre Tiro.

2. Y tú, hijo de hombre, entona una elegía sobre Tiro.

3. Dirás a Tiro: Oh tú, que te sientas a la orilla del mar y traficas con pueblos esparcidos en islas sin cuento esto dice el Señor Dios. Tiro, tú has dicho: Yo soy la perfecta hermosura.

3. Dirás a Tiro, la ciudad sentada a la entrada del mar, centro del tráfico de los pueblos hacia islas sin cuento: Así dice el Señor Yahveh: Tiro, tú decías: Yo soy un navío de perfecta hermosura.

4. En alta mar se encuentran tus confines. Tus fundadores te hicieron de perfecta hermosura.

4. En el corazón de los mares estaban tus fronteras. Tus fundadores hicieron perfecta tu hermosura.

5. Con cipreses de Hermón construyeron tus planchas, con cedro del Líbano hicieron tu mástil,

5. Con cipreses de Senir te construyeron todas tus planchas. Del Líbano tomaron un cedro para erigirte un mástil.

6. con encinas del Basán tus remos; tu cubierta la hicieron de marfil incrustado de cedro de las costas de Chipre;

6. De las encinas de Basán hicieron tus remos. El puente te lo hicieron de marfil incrustado en cedro de las islas de Kittim.

7. tu vela de lino recamado, importado de Egipto, que te servía de enseña; púrpura y escarlata de las islas de Elisá formaban tu cabina.

7. De lino recamado de Egipto era tu vela que te servía de enseña. Púrpura y escarlata de las islas de Elisá formaban tu toldo.

8. Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros; los más expertos que tenías, oh Tiro, eran tus timoneles.

8. Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros. Y tus sabios, Tiro, iban a bordo como timoneles.

9. Y estaban los ancianos de Guebal y sus peritos para reparar tus averías. Todas las naves del mar y sus marineros venían a ti para canjear sus mercancías.

9. En ti estaban los ancianos de Guebal y sus artesanos para reparar tus averías. Todas las naves del mar y sus marineros estaban contigo para asegurar tu comercio.

10. Gentes de Persia, de Lidia y Libia servían en tu ejército, eran tus guerreros. Colgaban en ti el yelmo y el escudo y te daban esplendor.

10. Los de Persia, de Lud y de Put servían en tu ejército como hombres de guerra; suspendían en ti el escudo y el yelmo, te daban esplendor.

11. Los hijos de Arvad con su armada guarnecían por todas partes tus murallas y hacían guardia ante tus torres; alrededor de tus murallas colgaban sus escudos y te daban más esplendor.

11. Los hijos de Arvad, con tu ejército, guarnecían por todas partes tus murallas, y los gammadeos tus torres. Suspendían sus escudos en tus murallas, todo alrededor, y hacían perfecta tu hermosura.

12. Tarsis comerciaba contigo por tus riquezas de todo género; con plata, hierro, estaño y plomo pagaba tus mercancías.

12. Tarsis era cliente tuya, por la abundancia de toda riqueza: plata, hierro, estaño y plomo daba por tus mercancías.

13. Yaván, Tubal y Mesec traficaban contigo; pagaban tus mercancías con esclavos y objetos de bronce.

13. Yaván, Túbal y Mések traficaban contigo: te daban a cambio hombres y utensilios de bronce.

14. Los de Bet Togarma cambiaban tus artículos por caballos de tiro, de carrera y mulos.

14. Los de Bet Togarmá daban por tus mercancías caballos de tiro y de silla, y mulos.

15. Los hijos de Rodas traficaban contigo. En tus manos estaba el comercio de innumerables costas; te pagaban con colmillos de marfil y ébano.

15. Los hijos de Rodán traficaban contigo; numerosas islas eran clientes tuyas; te pagaban con colmillos de marfil y madera de ébano.

16. Edón comerciaba contigo por la multitud de tus productos; pagaba tus artículos con piedras preciosas, púrpura, recamados, lino fino, corales y rubíes.

16. Edom era cliente tuyo por la abundancia de tus productos: daba por tus mercancías malaquita, púrpura, recamados, batista, coral y rubíes.

17. Contigo comerciaban Judá y la tierra de Israel; te daban a cambio trigo de Minit, perfumes, miel, aceite y bálsamo.

17. Judá y la tierra de Israel traficaban también contigo: te daban a cambio trigo de Minnit, pannag, miel, aceite y resina.

18. Damasco traficaba contigo, dándote a cambio de tus numerosos productos, de tus variadas riquezas, vino de Jelbón y lana de Sajar.

18. Damasco era cliente tuya por la abundancia de tus productos; gracias a la abundancia de toda riqueza, te proveía de vino de Jelbón y lana de Sajar.

19. Vedán y Jayin, desde Uzal, te abastecían de hierro forjado, de canela y caña a cambio de tus mercancías.

19. Dan y Yaván, desde Uzal, daban por tus mercancías hierro forjado, canela y caña.

20. Rodas traficaba contigo sillas de montar.

20. Dedán traficaba contigo en sillas de montar.

21. Arabia y todos los príncipes de Cedar eran tus clientes y traficaban contigo corderos, carneros y machos cabríos.

21. Arabia y todos los príncipes de Quedar eran también tus clientes: pagaban con corderos, carneros y machos cabríos.

22. Los mercaderes de Sabá y Ramá cambiaban tus artículos por los más exquisitos aromas, por oro y toda clase de piedras preciosas.

22. Los mercaderes de Sabá y de Ramá traficaban contigo: aromas de primera calidad y toda clase de piedras preciosas y oro daban por tus mercancías.

23. Jarrán, Canné y Edén, así como los mercaderes de Sabá, Asiria y Media, tenían estrechas relaciones comerciales contigo;

23. Jarán, Kanné y Edén, los mercaderes de Sabá, de Asur y de Kilmad traficaban contigo.

24. traían a tu mercado vestidos de lujo, mantos de púrpura y brocado, tapices multicolores, maromas trenzadas y fuertes.

24. Traían a tu mercado vestidos de lujo, mantos de púrpura y brocado, tapices multicolores y maromas trenzadas.

25. Las naves de Tarsis te transportaban tus mercancías. ¡Oh!, eres rica y poderosa en el corazón de los mares.

25. Las naves de Tarsis formaban tu flota comercial. Estabas repleta y pesada en el corazón de los mares.

26. A alta mar te condujeron tus remeros. Y el viento de levante te destrozó en el corazón de los mares.

26. A alta mar te condujeron los que a remo te llevaban. El viento de oriente te ha quebrado en el corazón de los mares.

27. Tus riquezas, tus mercancías y tus fletes, tus marineros, tus pilotos, tus calafates, tus agentes comerciales, todos los guerreros que en ti van y la multitud inmensa que transportas se hundirán en el corazón de los mares el día de tu caída.

27. Tus riquezas, tus mercancías y tus fletes, tus marineros y tus timoneles, tus calafates, tus agentes comerciales, todos los guerreros que llevas, toda la tripulación que transportas, se hundirán en el corazón de los mares el día de tu naufragio.

28. A los gritos de tus timoneles se estremecerán las costas.

28. Al oír los gritos de tus marinos, se asustarán las costas.

29. Entonces desembarcarán de sus naves todos los remeros. Los pilotos, todos los hombres de mar, bajarán a tierra.

29. Entonces desembarcarán de sus naves todos los remeros. Los marineros, todos los hombres de mar, se quedarán en tierra.

30. Y lanzarán su clamor por ti, gritarán amargamente, se echarán polvo sobre sus cabezas, se revolcarán en la ceniza.

30. Lanzarán su clamor por ti, gritarán amargamente. Se echarán polvo en la cabeza, se revolcarán en la ceniza;

31. Por tu causa se raparán el pelo, se vestirán de saco, por ti derramarán, en la amargura de su alma, lágrimas angustiosas.

31. se raparán el pelo por tu causa, se ceñirán de sayal. Llorarán por ti, en la amargura de su alma, con amargo lamento.

32. En su dolor entonarán por ti una elegía, lanzarán estos lamentos: ¿Quién era como Tiro, que ahora está muda en medio del mar?

32. Entonarán por ti, en su duelo, una elegía, harán por ti esta lamentación: «¿Quién era semejante a Tiro en medio del mar?

33. Cuando desembarcabas del mar tus mercancías para saciar a innumerables pueblos, con la abundancia de tus riquezas y productos enriquecías a los reyes de la tierra.

33. Cuando tus mercancías se desembarcaban, saciabas a muchos pueblos; con la abundancia de tus riquezas y productos enriquecías a los reyes de la tierra.

34. Mas ahora has sido tragada por las olas en lo profundo del mar; tus mercancías y tus hombres todos se fueron a pique contigo.

34. Mas ahora estás ahí quebrada por los mares en las honduras de las aguas. Tu carga y toda tu tripulación se han hundido contigo.

35. Todos los habitantes de las islas están atónitos de tu fracaso. Sus reyes se han sobresaltado, están con rostro descompuesto.

35. Todos los habitantes de las islas están pasmados por tu causa. Sus reyes están estremecidos de terror, descompuesto su rostro.

36. Los mercaderes de los otros pueblos silban ahora sobre ti; te has convertido en objeto de espanto, has desaparecido para siempre.

36. Los mercaderes de los pueblos silban sobre ti, porque te has convertido en objeto de espanto, y has desaparecido para siempre.»



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