Mosaico decorativo

1. Por eso, mediante seres semejantes, fueron justamente castigados; una multitud de bichos les sometieron a tormento.

1. Por eso fueron castigados con razón por tales animales y atormentados por una multitud de bestias.

2. En vez de tal castigo, concediste favores a tu pueblo: para satisfacer su voraz apetito, les preparaste como alimento un manjar exquisito: codornices;

2. En vez de tal castigo favoreciste a tu pueblo; para satisfacción de su ardiente apetito, le preparaste como alimento un manjar exquisito: codornices.

3. para que aquéllos, aun ansiando el alimento, por el asqueroso aspecto de los bichos que les enviabas, hasta el apetito natural perdiesen, y éstos, pasadas unas breves privaciones, viniesen a gustar manjares exquisitos.

3. Y así aquéllos, aunque estaban ansiosos de alimento, ante el aspecto repugnante de los animales que les enviaste, perdieron las ganas de comer; mientras que tu pueblo, después de una breve privación, gustó un manjar exquisito.

4. Era razón que aquéllos, los opresores, sufrieran un hambre irremediable, mientras a éstos bastaba mostrarles la clase de tormento que sus enemigos padecían.

4. Convenía que los opresores vieran caer sobre ellos una necesidad implacable; a éstos, en cambio, bastaba con mostrarles cómo eran atormentados sus enemigos.

5. Incluso cuando cayó sobre ellos la ira terrible de animales feroces, cuando por mordeduras de sinuosas serpientes perecían, no persistió tu cólera hasta el fin.

5. Pues cuando vino sobre ellos el terrible furor de las fieras, cuando perecieron con la mordedura de serpientes venenosas, tu ira no llegó hasta el extremo.

6. Como advertencia se vieron atribulados por breve tiempo, pues tenían una señal de salvación como recuerdo del mandamiento de tu Ley;

6. Con el fin de que se corrigieran, y por breve tiempo, fueron atormentados, habiendo tenido un signo de salvación para que conservaran el recuerdo de los mandamientos de tu ley;

7. y el que a ella se volvía, se salvaba, no por lo que contemplaba, sino por ti, Salvador de todos.

7. pues el que se volvía a él era salvado; no por lo que contemplaba, sino por ti, salvador de todos.

8. De este modo convenciste a nuestros enemigos de que tú eres el que libras de todo mal:

8. Y así demostraste a nuestros enemigos que eres tú el que libra de todo mal.

9. a ellos picaduras de langostas y moscas los mataban, - y bien merecían que bichos tales los castigasen - sin que remedio hallaran para su vida;

9. Pues ellos morían por la picadura de langosta y mosquitos sin encontrar remedio para su vida, pues merecieron ser castigados por tales bestias.

10. a tus hijos, en cambio, ni dientes de serpientes venenosas los vencieron, pues vino tu misericordia en su socorro y los sanó.

10. Pero a tus hijos no les vencieron ni los dientes de las serpientes venenosas, porque tu misericordia se interpuso y los sanó.

11. Las mordeduras - pronto curadas - les recordaban tus preceptos no fuera que, cayendo en profundo olvido, se vieran excluidos de tu liberalidad.

11. Para que se acordaran de tus palabras eran mordidos e inmediatamente curados, para que no cayesen así excluidos de tu acción benéfica.

12. Ni los curó hierba ni emplasto alguno, sino tu palabra, Señor, que todo lo sana.

12. Porque ni hierba ni emplasto los curó, sino tu palabra, Señor, que todo lo sana.

13. Pues tú tienes el poder sobre la vida y sobre la muerte, haces bajar a las puertas del Hades y de allí subir.

13. Pues tú tienes el poder de la vida y de la muerte, que hundes hasta las puertas del abismo y haces subir de él.

14. El hombre, en cambio, puede matar por su maldad, pero no hacer tornar al espíritu que se fue, ni liberar al alma ya acogida en el Hades.

14. El hombre puede matar en su maldad, pero no hacer que retorne el espíritu que se fue, ni liberar al alma una vez cautiva.

15. Es imposible escapar de tu mano.

15. Es imposible escapar de tu mano. c) Los fenómenos meteorológicos.

16. Los impíos que rehusaban conocerte fueron fustigados por la fuerza de tu brazo; lluvias insólitas, granizadas, aguaceros implacables los persigueron y el fuego los devoró.

16. Los malvados que no quisieron conocerte fueron azotados por tu brazo poderoso; perseguidos con extrañas lluvias, con granizadas y aguaceros para los que no había cobijo, y el fuego los devoró.

17. Y lo más extraño era que con el agua, que todo lo apaga, el fuego cobraba una violencia mayor. El universo, en efecto, combate en favor de los justos.

17. Y lo extraño era que en el agua, donde todo se apaga, el fuego se volvía más voraz, pues la naturaleza combate por los justos.

18. Las llamas unas veces se amansaban para no consumir a los animales enviados contra los impíos, y darles a entender, por lo que veían, que el juicio de Dios les hostigaba;

18. Unas veces la llama se debilitaba, para no consumir los animales enviados contra los malvados y hacerles ver que era la justicia de Dios la que los perseguía.

19. pero otras, aun en medio de las aguas, abrasaban con fuerza superior a la del fuego para destruir las cosechas de una tierra inicua.

19. Otras, en cambio, aun en medio del agua, la llama ardía con más fuerza que el fuego, para destruir los frutos de una tierra injusta.

20. A tu pueblo, por el contrario, le alimentaste con manjar de ángeles; les suministraste, sin cesar desde el ciel un pan ya preparado que podía brindar todas las delicias y satisfacer todos los gustos.

20. A tu pueblo, en cambio, le diste alimento de ángeles, le procuraste desde el cielo un pan preparado sin trabajo por su parte, capaz de dar todo placer y acomodado al gusto de cada uno.

21. El sustento que les dabas revelaba tu dulzura con tus hijos pues, adaptándose al deseo del que lo tomaba, se tranformaba en lo que cada uno quería.

21. Ese sustento tuyo manifestaba tu dulzura para con tus hijos, pues se acomodaba al deseo de quienes lo comían y se transformaba a gusto de cada uno.

22. Nieve y hielo resistían al fuego sin fundirse, para que supieran que el fuego, para destruir las cosechas de sus enemigos, entre el granizo abrasaba y fulguraba entre la lluvia,

22. Nieve y hielo resistían el fuego sin fundirse, para que conociesen cómo eran destruidos los frutos de los enemigos por el fuego que ardía aun entre el granizo y fulguraba en medio de las lluvias.

23. mientras que, para que los justos pudieran sustentarse, hasta de su natural poder se olvidaba.

23. En cambio, este mismo fuego se olvidaba de su propia fuerza, para que los justos se alimentaran;

24. Porque la creación, sirviéndote a ti, su Hacedor, se embravece para castigo de los inicuos y se amansa en favor de los que en ti confían.

24. pues la naturaleza, sometida a ti, su creador, despliega su energía para castigo de los injustos y se mitiga para bien de los que en ti confían.

25. Por eso, también entonces, cambiándose en todo, servía a tu liberalidad que a todos sustenta, conforme al deseo de los necesitados.

25. Por esto, también entonces, amoldándose a todas las formas, estaba al servicio de tu generosidad, que alimenta a todos a gusto de los necesitados.

26. De este modo enseñabas a tus hijos queridos, Señor, que no son las diversas especies de frutos los que alimentan al hombre, sino que es tu palabra la que mantiene a los que creen en ti.

26. Para que los hijos que tú amas, Señor, aprendiesen que no es la variedad de frutos lo que sustenta al hombre, sino tu palabra, que conserva a los que creen en ti.

27. El fuego no alcanzaba a disolver lo que sencillamente derretía el calor de un breve rayo de sol.

27. Pues lo que no era destruido por el fuego se derretía simplemente calentado por un tenue rayo de sol,

28. Con ello le enseñabas que debían adelantarse al sol para darte gracias y recurrir a ti al rayar el día,

28. para que todos aprendieran que es necesario adelantarse al sol para darte gracias y acudir a ti al despuntar la aurora.

29. pues la esperanza del ingrato como escarcha invernal se derrite y corre como agua inútil.

29. Porque la esperanza del ingrato se deshará como escarcha invernal y se escurrirá como agua inservible.



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