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Los judíos salieron de su escondite, se precipitaron sobre ellos y los mataron. Hubo muchas víctimas; otros huyeron al monte; ellos se apoderaron de todo lo que llevaban. (I Macabeos 9, 40)
Mandó a los obreros reconstruir las murallas y rodear el monte Sión con piedras de sillería para fortificarla. Así se hizo. (I Macabeos 10, 11)
Haced de todo esto una copia, que será entregada a Jonatán y colocada en el monte en lugar visible". (I Macabeos 11, 37)
Pues tanto él como sus hijos y la casa de sus padres han demostrado valentía, han luchado contra los enemigos de Israel y nos han devuelto la libertad". Grabaron una inscripción en placas de bronce y las colgaron en columnas en el monte Sión. (I Macabeos 14, 26)
Mandó a otros partidarios suyos para que se apoderasen de Jerusalén y del monte del templo. (I Macabeos 16, 20)
Se dice también en los documentos que el profeta, ilustrado por revelación de Dios, mandó que llevaran tras él el tabernáculo y el arca. Salió hasta el monte a donde Moisés había subido para contemplar la tierra prometida por Dios. (II Macabeos 2, 4)
Mientras sopla la brisa del día y las sombras se desvanecen, iré al monte de la mirra, a la colina del incienso. (Cantar 4, 6)
Tú me ordenaste edificar un templo en tu monte santo y un altar en la ciudad de tu morada a imitación de la tienda santa, que tú ya habías preparado desde el principio. (Sabiduría 9, 8)
los que habitan en la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo estúpido que mora en Siquén. (Eclesiástico 50, 26)
Sucederá en los días venideros que el monte de la casa del Señor será afincado en la cima de los montes y se alzará por encima de los collados. Afluirán a él todas las gentes, (Isaías 2, 2)
vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y caminemos por sus sendas. Pues de Sión saldrá la ley y de Jerusalén la palabra del Señor. (Isaías 2, 3)
entonces el Señor formará, sobre toda la extensión del monte de Sión y sobre sus asambleas, una nube de humo durante el día y un resplandor de fuego llameante por la noche. Pues encima de todo la gloria del Señor será tienda (Isaías 4, 5)