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"Señor, Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti ni en el cielo ni en la tierra. Tú guardas la alianza y la fidelidad con tus siervos que siguen tus caminos de todo corazón. (II Crónicas 6, 14)
Salomón consagró también el centro del atrio, que estaba delante del templo del Señor, pues allí ofreció los holocaustos y las grasas de los sacrificios de reconciliación, porque el altar de bronce hecho por Salomón era pequeño para tantos holocaustos, ofrendas y grasas. (II Crónicas 7, 7)
Y Roboán siguió reinando sobre los israelitas domiciliados en las ciudades de Judá. (II Crónicas 10, 17)
Roboán se casó con Majalat, hija de Yerimot, hijo de David y Abijaíl, hija de Eliab y nieta de Jesé, (II Crónicas 11, 18)
Ésta era la lista por familias. Jefes de millares por Judá: Adná, el jefe, con 300.000 soldados valerosos; (II Crónicas 17, 14)
Por Benjamín: el valeroso Eliadá, con 200.000 hombres armados con escudo y arco; (II Crónicas 17, 17)
Estableció asimismo en Jerusalén levitas, sacerdotes y jefes de familias de Israel como jueces en asuntos religiosos y civiles de los habitantes de Jerusalén. (II Crónicas 19, 8)
Poco después, los moabitas, los amonitas y sus aliados los mineos declararon la guerra a Josafat. (II Crónicas 20, 1)
Se levantaron de madrugada y salieron hacia el desierto de Técoa. Cuando salían, Josafat se adelantó y dijo: "Escuchadme, habitantes de Judá y de Jerusalén. Tened confianza en el Señor, Dios nuestro, y estaréis seguros; tened fe en sus profetas, y triunfaréis". (II Crónicas 20, 20)
Eliezer, hijo de Dodayas de Maresá, profetizó contra Josafat: "Por haberte aliado con Ocozías, el Señor destruirá tu obra". Las naves se destrozaron y no pudieron partir para Tarsis. (II Crónicas 20, 37)
Recibió un escrito del profeta Elías, que le decía: "Esto dice el Señor, Dios de tu padre David: Por no haber seguido la conducta de tu padre Josafat, ni la de Asá, rey de Judá, (II Crónicas 21, 12)
sino la de los reyes de Israel, empujando a Judá y a los habitantes de Jerusalén a la idolatría, como la casa de Ajab; por haber matado a tus hermanos y a la familia de tu padre, que eran mejores que tú, (II Crónicas 21, 13)