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  • para que temas al Señor, tu Dios, tú y tus hijos y tus nietos, guardando todos los días de tu vida todas las leyes y mandamientos que yo te impongo hoy, y de esta manera viváis largos años. (Deuteronomio 6, 2)

  • Escúchalos, Israel, y procura practicarlos, para que seas dichoso y te multipliques según la promesa del Señor, el Dios de tus padres, en esta tierra que mana leche y miel. (Deuteronomio 6, 3)

  • Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor. (Deuteronomio 6, 4)

  • Ama al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. (Deuteronomio 6, 5)

  • Cuando el Señor, tu Dios, te haya conducido a la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob, y te haya entregado en propiedad las grandes y prósperas ciudades que tú no levantaste, (Deuteronomio 6, 10)

  • Teme al Señor, tu Dios, sírvele a él y jura en su nombre. (Deuteronomio 6, 13)

  • pues el Señor, tu Dios, que está en medio de ti, es un Dios celoso, y la ira del Señor, tu Dios, se encendería contra ti y te haría desaparecer sobre la tierra. (Deuteronomio 6, 15)

  • No tentéis al Señor, vuestro Dios, como lo hicisteis en Masá. (Deuteronomio 6, 16)

  • Guardad con gran cuidado los mandamientos del Señor, vuestro Dios, los preceptos y las leyes que él os da. (Deuteronomio 6, 17)

  • Y el Señor nos ha ordenado poner en práctica todas estas leyes y temer al Señor, nuestro Dios, para que seamos dichosos y vivamos, como nos ha concedido hasta ahora. (Deuteronomio 6, 24)

  • Ésta será nuestra justicia: guardar y poner en práctica íntegramente estos mandamientos en presencia del Señor, nuestro Dios, como él nos lo ha ordenado. (Deuteronomio 6, 25)

  • Cuando el Señor, tu Dios, te haya introducido en la tierra que vas a poseer, pueblos numerosos caerán ante ti: los hititas, los guirgaseos, los amorreos, los cananeos, los fereceos, los heveos y los jebuseos, siete pueblos más poderosos y más potentes que tú. (Deuteronomio 7, 1)


"Rezai e continuai a rezar para não ficardes entorpecidos". São Padre Pio de Pietrelcina