Found 1735 Results for: Conteo Del Pueblo
Pues ¿cómo podría yo ver las desventuras que esperan a mi pueblo y la desaparición de mi raza?". (Ester 8, 6)
El día veintitrés del tercer mes, el mes de siván, fueron convocados los amanuenses del rey para escribir cartas, como quiso Mardoqueo, a los judíos, a los sátrapas, a los gobernadores y a los jefes de las ciento veintisiete provincias que se extienden desde India a Etiopía. A cada provincia en su escritura, y a cada pueblo en su lengua; a los judíos también en su escritura y en su lengua. (Ester 8, 9)
En las cartas, el rey concedía a los judíos, fuera cualquiera la ciudad en que habitasen, el derecho de unirse para defender la propia vida, y de matar, exterminar y acabar con las personas armadas de cualquier pueblo o provincia que los atacasen, incluidos las mujeres y los niños, así como de apoderarse del botín. (Ester 8, 11)
Está escrito cómo el judío Mardoqueo fue el segundo después del rey y fue estimado entre los judíos y querido por la muchedumbre de sus hermanos. Él procuró el bien de su pueblo y se preocupó del bienestar de su raza. (Ester 10, 3)
mi pueblo es Israel, que acudió a Dios y lo salvó. Dios salvó a su pueblo y nos libró de todos los males; obró prodigios y maravillas, como jamás se vieron entre los gentiles. (Ester 10, 9)
Preparó dos destinos: uno para el pueblo de Dios y otro para los gentiles. (Ester 10, 10)
Dios se acordó de su pueblo Israel, que es su propiedad, y le hizo justicia. (Ester 10, 12)
Estos dos días, el trece y el catorce del mes de adar, serán festejados eternamente en presencia de Dios con alegría y gozo por todo el pueblo de Israel". (Ester 10, 13)
y a su grito todas las naciones se prepararon para luchar contra el pueblo de los justos. (Ester 11, 7)
Todo el pueblo de los justos, aterrorizado por las calamidades que se cernían sobre él, se dispuso a morir. (Ester 11, 9)
nos ha informado que, disperso entre todas las naciones de la tierra, existe un pueblo odioso por sus leyes, de costumbres contrarias a las de los demás pueblos y que siempre desprecia las órdenes del rey, impidiendo así que produzcan efecto las disposiciones de gobierno que de mí emanan. (Ester 13, 4)
Considerando, pues, que el citado pueblo, único en conducta, se halla en permanente hostilidad con todo el género humano, que se distingue por sus leyes extrañas, que se opone a nuestros intereses y que comete los peores abusos, (Ester 13, 5)