Mosaico decorativo

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  • Por eso, la arrojaré en un lecho de dolor, y someteré a sus compañeros de adulterio a una prueba terrible, si no se arrepienten de sus obras, (Apocalipsis 2, 22)

  • y haré morir a sus hijos. Así sabrán todas las Iglesias que yo conozco íntimamente los sentimientos y las intenciones. Yretribuiré a cada uno según sus obras. (Apocalipsis 2, 23)

  • En cuanto a ustedes, los demás de Tiatira, los que no comparten esta doctrina ni conocen ‘los secretos de Satanás’ -como dicen ellos- no les impondré nada nuevo, (Apocalipsis 2, 24)

  • Al vencedor, al que permanezca fiel hasta el fin, le daréautoridad sobre las naciones. (Apocalipsis 2, 26)

  • Él las regirá con un cetro de hierro y las destrozará como a un vaso de arcilla, (Apocalipsis 2, 27)

  • con el mismo poder que yo recibí del Padre; y también le daré la Estrella de la mañana". (Apocalipsis 2, 28)

  • Escribe al Ángel de la Iglesia de Sardes: «El que posee los siete Espíritus de Dios y las siete estrellas, afirma: "Conozco tus obras: aparentemente vives, pero en realidad estás muerto. (Apocalipsis 3, 1)

  • Permanece alerta y reanima lo que todavía puedes rescatar de la muerte, porque veo que tu conducta no es perfecta delante de mi Dios. (Apocalipsis 3, 2)

  • Recuerda cómo has recibido y escuchado la Palabra: consérvala fielmente y arrepiéntete. Porque si no vigilas, llegaré como un ladrón, y no sabrás a qué hora te sorprenderé. (Apocalipsis 3, 3)

  • Sin embargo, tienes todavía en Sardes algunas personas que no han manchado su ropa: ellas me acompañarán vestidas de blanco, porque lo han merecido. (Apocalipsis 3, 4)

  • El vencedor recibirá una vestidura blanca, nunca borraré su nombre del Libro de la Vida y confesaré su nombre delante de mi Padre y de sus Ángeles". (Apocalipsis 3, 5)

  • Escribe al Ángel de la Iglesia de Filadelfia: «El Santo, el que dice la Verdad, el que posee la llave de David, el que abre y nadie puede cerrar, el que cierra y nadie puede abrir, afirma: (Apocalipsis 3, 7)


"Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso." São Padre Pio de Pietrelcina