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Y yo haré desaparecer de su pueblo al que realice cualquier clase de trabajo. (Levítico 23, 30)
Ustedes no harán ningún trabajo. Es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten. (Levítico 23, 31)
Durante siete días presentarán una ofrenda que se quema para el Señor. Al octavo día, celebrarán una asamblea litúrgica y presentarán una ofrenda que se quema para el Señor: es una asamblea solemne y ustedes no harán ningún trabajo. (Levítico 23, 36)
Estas son las fiestas del Señor, en las que ustedes convocarán las asambleas litúrgicas y presentarán ofrendas que se queman para el Señor -holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones, según corresponda a cada día- (Levítico 23, 37)
además de los sábados del Señor, y de los dones, las ofrendas votivas y las ofrendas voluntarias que ustedes ofrezcan al Señor. (Levítico 23, 38)
El primer día ustedes tomarán frutos de los mejores árboles, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del río, y se alegrarán en la presencia del Señor, su Dios, durante siete días. (Levítico 23, 40)
Así celebrarán la Fiesta del Señor durante siete días cada año, en el séptimo mes. Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones. (Levítico 23, 41)
Aarón deberá prepararla en la Carpa del Encuentro, fuera del velo que está ante el Arca del Testimonio, para que arda regularmente delante del Señor, durante toda la noche. Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones. (Levítico 24, 3)
Él dispondrá las lámparas delante del Señor, sobre el candelabro de oro puro, para que ardan regularmente. (Levítico 24, 4)
Prepara además doce tortas de harina de la mejor calidad, empleando dos décimas partes de una medida para cada una. (Levítico 24, 5)
Luego las depositarás en la presencia del Señor, en dos hileras de seis, sobre la mesa de oro puro; (Levítico 24, 6)
y sobre cada hilera pondrás incienso puro, como un memorial del pan, como una ofrenda que se quema para el Señor. (Levítico 24, 7)