Mosaico decorativo

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  • o cuando un hombre ha tenido un arrebato de celos y siente celos de su esposa. En estos casos, el marido la hará comparecer delante del Señor, y el sacerdote le aplicará íntegramente este ritual. (Números 5, 30)

  • El Señor dijo a Moisés: (Números 6, 1)

  • Habla en estos términos a los israelitas: Si alguien, sea hombre o mujer, hace un voto especial -el voto de nazireo- con el fin de consagrarse al Señor, (Números 6, 2)

  • Mientras esté consagrado por el voto, ninguna navaja tocará su cabeza. Hasta que se cumpla el plazo de su voto al Señor, estará consagrado y se dejará crecer el cabello. (Números 6, 5)

  • Durante todo el tiempo de su consagración al Señor, no se acercará a ningún muerto. (Números 6, 6)

  • Aunque mueran su padre, su madre, su hermano o su hermana, no incurrirá en impureza a causa de ellos, porque él lleva sobre su cabeza la consagración de su Dios. (Números 6, 7)

  • Durante todo el tiempo de su nazireato, es un consagrado al Señor. (Números 6, 8)

  • Si una persona muere repentinamente cerca de él, haciendo impuro su cabello consagrado, se cortará el cabello el día de su purificación, es decir, el séptimo día. (Números 6, 9)

  • Al octavo día, presentará al sacerdote, a la entrada de la Carpa del Encuentro, dos torcazas o dos pichones de paloma. (Números 6, 10)

  • Entonces el sacerdote los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, y practicará el rito de expiación en favor de ese hombre, por la falta en que incurrió a causa del cadáver. Ese mismo día volverá a consagrar su cabeza: (Números 6, 11)

  • se consagrará al Señor por el tiempo de su nazireato y presentará un cordero de un año como sacrificio de reparación. El tiempo anterior no se tomará en cuenta, porque su cabello consagrado se había vuelto impuro. (Números 6, 12)

  • y allí presentará, como ofrenda al Señor, dos corderos -un macho y una hembra- de un año y sin defecto, el primero para un holocausto y el segundo para un sacrificio por el pecado; un carnero sin defecto para un sacrifico de comunión; (Números 6, 14)


"O trabalho é tão sagrado como a oração". São Padre Pio de Pietrelcina