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y el país le quede sometido, ustedes podrán volver. Así quedarán libres de toda obligación respecto del Señor y respecto de Israel, y esa tierra será posesión de ustedes delante del Señor. (Números 32, 22)
Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros rebaños y todo nuestro ganado quedarán atrás, en las ciudades de Galaad, (Números 32, 26)
diciéndoles: "Si los gaditas y los rubenitas atraviesan con ustedes el Jordán para combatir como guerreros a las órdenes del Señor, hasta que el país les esté sometido, ustedes les darán como posesión la tierra de Galaad. (Números 32, 29)
Luego dará una vuelta por el sur hasta el Paso de los Escorpiones, y pasará por Cin, para ir a terminar al sur de Cades Barné. Después continuará hasta Jasar Adar y pasará por Asmón. (Números 34, 4)
Partiendo de Asmón, dará una vuelta hasta el Torrente de Egipto y terminará en el Mar. (Números 34, 5)
Así darán a los levitas un total de cuarenta y ocho ciudades, todas ellas con sus campos de pastoreo. (Números 35, 7)
Yo pongo el país delante de ustedes: vayan a tomar posesión de la tierra que el Señor juró dar a sus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, y a sus descendientes después de ellos". (Deuteronomio 1, 8)
No sean parciales en los juicios: escuchen a los humildes lo mismo que a los poderosos. No se dejen intimidar por nadie, porque el juicio pertenece a Dios. Y cuando se les presente un caso demasiado difícil, diríjanse a mí, para que yo lo resuelva". (Deuteronomio 1, 17)
"Ni uno solo de los hombres de esta generación perversa verá la hermosa tierra que yo juré dar a sus padres. (Deuteronomio 1, 35)
El único que podrá verla es Caleb, el hijo de Iefuné. A él y a sus hijos les daré la tierra que sus pies han pisado, porque él ha sido siempre fiel al Señor". (Deuteronomio 1, 36)
Y también entrarán los niños -esos que según ustedes iban a ser presa del enemigo- los hijos de ustedes, que aún no saben distinguir lo bueno de lo malo; a ellos les daré la tierra y ellos la poseerán. (Deuteronomio 1, 39)
"Basta ya de dar vueltas alrededor de esta montaña. Ahora diríjanse hacia el norte. (Deuteronomio 2, 3)