Found 357 Results for: enemigos

  • Porque de otro modo repetiría mis errores, se reproducirían mis pecados y caería en manos de mis adversarios para alegría de mis enemigos. (Sirácides (Eclesiástico) 23, 3)

  • Hay nueve cosas que considero hermosas, y a esas añadiría una décima: el que se siente feliz con sus hijos; el que ve antes de morir la ruina de sus enemigos. (Sirácides (Eclesiástico) 25, 7)

  • Porque deja a los suyos un defensor frente a sus enemigos, y quien devuelva los favores a sus amigos. (Sirácides (Eclesiástico) 30, 6)

  • Parte la cabeza de tus enemigos, de sus jefes que dicen: "¡No hay más que nosotros!" (Sirácides (Eclesiástico) 36, 9)

  • Si tu hija es una descarada, redobla la prudencia: cuida de que no haga de ti el hazmerreir de tus enemigos, el comentario de la ciudad, un tema para chismes. Podría deshonrarte ante todo el mundo. (Sirácides (Eclesiástico) 42, 11)

  • Lo hizo tan glorioso como los ángeles, lo volvió poderoso, terrible para sus enemigos; (Sirácides (Eclesiástico) 45, 2)

  • ¡Qué valiente en la guerra era ese Josué, hijo de Nun, que reemplazó a Moisés como profeta! Como lo dice su nombre, fue grandioso cuando se trataba de librar a los elegidos de Dios. Se vengó de los enemigos que lo atacaban e instaló a Israel en su territorio. (Sirácides (Eclesiástico) 46, 1)

  • Invocó al Altísimo, al Poderoso, cuando sus enemigos lo atacaban por todas partes, y el Amo supremo lo escuchó haciendo llover tremendos granizos. (Sirácides (Eclesiástico) 46, 5)

  • Samuel exterminó a los jefes enemigos y a todos los príncipes de los Filisteos. (Sirácides (Eclesiástico) 46, 18)

  • Por eso, dice el Señor Yavé Sabaot, el Fuerte de Israel: «Me desquitaré con mis adversarios me vengaré de mis enemigos. (Isaías 1, 24)

  • Pero Yavé lanza contra este pueblo a sus enemigos, azuza a sus adversarios: (Isaías 9, 12)

  • Entonces se acabará la envidia de Efraím y los enemigos de Judá serán aplastados; Efraím ya no tendrá envidia de Judá y Judá no será más enemigo de Efraím. (Isaías 11, 13)


“Quando a videira se separa da estaca que a sustenta, cai, e ao ficar na terra apodrece com todos os cachos que possui. Alerta, portanto, o demônio não dorme!” São Padre Pio de Pietrelcina