Mosaico decorativo

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  • Anás y Caifás eran los jefes de los sacerdotes. En este tiempo la palabra de Dios le fue dirigida a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. (Evangelio según San Lucas 3, 2)

  • Las quebradas serán rellenadas y los montes y cerros allanados. Lo torcido será enderezado, y serán suavizadas las asperezas de los caminos. (Evangelio según San Lucas 3, 5)

  • no dudó en apresar a Juan, con lo que añadió otro crimen más a todos los anteriores. (Evangelio según San Lucas 3, 20)

  • hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melquí, hijo de Janaí, hijo de José, (Evangelio según San Lucas 3, 24)

  • hijo de Joanán, hijo de Resí, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Nerib, (Evangelio según San Lucas 3, 27)

  • Y Jesús añadió: «Ningún profeta es bien recibido en su patria. (Evangelio según San Lucas 4, 24)

  • Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversos males se los llevaban a Jesús y él los sanaba imponiéndoles las manos a cada uno. (Evangelio según San Lucas 4, 40)

  • Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: «No son las personas sanas las que necesitan médico, sino las enfermas. (Evangelio según San Lucas 5, 31)

  • Un sábado, Jesús atravesaba unos sembrados, y sus discípulos cortaban espigas, las desgranaban en las manos y se comían el grano. (Evangelio según San Lucas 6, 1)

  • Y Jesús añadió: «El Hijo del Hombre es Señor y tiene autoridad sobre el sábado.» (Evangelio según San Lucas 6, 5)

  • Paseando entonces su mirada sobre todos ellos, dijo al hombre: «Extiende tu mano.» Lo hizo, y su mano quedó sana. (Evangelio según San Lucas 6, 10)

  • Jesús bajó con ellos y se detuvo en un lugar llano. Había allí un grupo impresionante de discípulos suyos y una cantidad de gente procedente de toda Judea y de Jerusalén, y también de la costa de Tiro y de Sidón. Habían venido para oírlo y para que los sanara de sus enfermedades; (Evangelio según San Lucas 6, 17)


"O Senhor se comunica conosco à medida que nos libertamos do nosso apego aos sentidos, que sacrificamos nossa vontade própria." São Padre Pio de Pietrelcina