Sirácides (Eclesiástico), 1

Biblia Latinoamericana

1 Toda sabiduría viene del Señor y con él permanece para siempre.

2 ¿Quién podrá contar los granos de arena a orilla de los mares, las gotas de lluvia, los días ya transcurridos?

3 ¿Quién puede medir la altura del cielo, la extensión de la tierra, las profundidades del océano?

4 La sabiduría fue creada antes de cualquier cosa, la inteligencia que todo lo dispone viene de más lejos que el principio del tiempo.

6 ¿A quién ha sido revelada la fuente de la sabiduría? ¿Quién ha conocido sus secretas intenciones?

8 Sólo hay un sabio, muy digno del más alto respeto: ¡El que se sienta en su trono!

9 El Señor fue quien creó la sabiduría; la vio, le tomó las medidas, la difundió en todas sus obras,

10 en todos los seres vivos, según su generosidad. La distribuyó con largueza a todos los que lo aman.

11 El temor del Señor es nuestra gloria y de ello podemos estar orgullosos; es la alegría y la corona de los vencedores.

12 El temor del Señor regocija el corazón, da buen humor, alegría y larga vida.

13 Todo acabará bien para el que teme al Señor; será bendito en el día de su muerte.

14 El temor del Señor es el comienzo de la sabiduría; puso la sabiduría en el corazón de sus fieles desde antes de su nacimiento.

15 Ella estaba en su puesto desde antes del tiempo; anidó en medio de los hombres, permanecerá fiel a su descendencia.

16 El temor del Señor es la plenitud de la sabiduría; te sacia con sus frutos,

17 repletando tu casa con cosas muy especiales, y tus graneros, con sus riquezas.

18 El temor del Señor es la corona de la sabiduría; hace que florezcan la paz y la buena salud.

19 El Señor la vio y la midió; dejó caer una lluvia de saber y de inteligencia; los que tienen la sabiduría no pueden disimularla.

20 El temor del Señor es la raíz de la sabiduría; su ramaje se llama larga vida.

22 La violencia injusta no tiene excusa alguna; se destruye por sus propios excesos.

23 El hombre paciente soportará todo el tiempo que sea necesario, al final se le concederá la alegría; se retendrá de hablar hasta el momento preciso, todos entonces reconocerán su valor.

25 La sabiduría guarda entre sus tesoros máximas de rico contenido; pero el pecador no se preocupa de las cosas de Dios.

26 ¿Deseas la sabiduría? Cumple los mandamientos y el Señor te la concederá generosamente.

27 Pues el temor del Señor es sabiduría y doctrina; lo que le agrada es la fidelidad y la dulzura.

28 No te apartes del temor del Señor, acércate a él con un corazón íntegro.

29 No seas hipócrita ante la gente, más bien vigila tus palabras.

30 No cantes tus propias alabanzas; podrías caer y atraerte la deshonra. Si no tienes el temor del Señor y vives en la mentira, él revelará tus secretos y te echará por tierra en público.






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