Mosaico decorativo

1. Ten piedad de nosotros, Señor, Dios de todas las cosas y míranos, y derrama tu temor en todas las naciones.

1. Ten piedad de nosotros,Dueño soberano, Dios de todas las cosas, y mira, infunde tu temor a todas las naciones.

2. ¡Alza tu mano en contra de las naciones extranjeras y haz que vean tu poder!

2. Levanta tu mano contra las naciones extranjeras y que ellas vean tu dominio.

3. Tu les mostraste tu santidad en todo lo que nos pasó, hazles ahora ver tu grandeza actuando en medio de ellas.

3. Así como les manifestaste tu santidad al castigarnos, manifiéstanos también tu grandeza castigándolas a ellas;

4. ¡Haz que te reconozcan como nosotros te reconocimos: porque no hay otro Dios sino tú, Señor!

4. y que ellas te reconozcan, como hemos reconocido nosotros que no hay otro Dios fuera de ti, Señor.

5. Danos nuevos signos, renueva tus maravillas, manifiesta tu gloria actuando y castigando.

5. Renueva los signos y repite las maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho.

6. Revive tu furor y derrama tu cólera; destruye al adversario y aplasta al enemigo.

6. Despierta tu furor y derrama tu ira, suprime al adversario y extermina al enemigo.

7. Apresura el día, acuérdate de tu juramento, y que podamos contar pronto tus hazañas.

7. Apresura la hora y acuérdate del juramento, para que se narren tus hazañas.

8. Que los sobrevivientes sean presa del fuego, que perezcan los opresores de tu pueblo.

8. Que el fugitivo sea devorado por el ardor del fuego, y que encuentren su perdición los que maltratan a tu pueblo.

9. Parte la cabeza de tus enemigos, de sus jefes que dicen: "¡No hay más que nosotros!"

9. Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: "¡No hay nadie fuera de nosotros!".

10. Reúne a todas las tribus de Jacob y entrégales como al comienzo su heredad.

10. Congrega a todas las tribus de Jacob, y entrégales su herencia, como al comienzo.

11. ¡Ten piedad, Señor, de este pueblo que lleva tu nombre! ¡Piedad para Israel al que consideraste como tu primogénito!

11. Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre, de Israel, a quien trataste como a un primogénito.

12. Ten compasión de la ciudad santa, Jerusalén, del lugar de tu descanso.

12. Ten compasión de tu Ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu reposo.

13. Repleta a Sión con el relato de tus maravillas, y a tu pueblo con tu gloria.

13. Llena a Sión de alabanzas por tu triunfo, y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria.

14. Confirma las promesas que hiciste al principio, y haz que reaparezcan las profecías en tu nombre.

14. Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio, y cumple las profecías anunciadas en tu Nombre.

15. Dales su recompensa a los que en ti esperaron, y demuestra que tus profetas decían la verdad.

15. Dales la recompensa a los que te aguardan, y que se compruebe la veracidad de tus profetas.

16. Escucha, Señor, la oración de tus servidores, escucha a tus sacerdotes cuando dan a tu pueblo la bendición de Aarón.

16. Escucha, Señor, la oración de los que te suplican, conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo,

17. ¡Y que todos en la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno!

17. para que todos los que viven en la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.

18. El estómago absorbe todo tipo de alimentos, pero algunos alimentos son mejores que otros.

18. El estómago asimila toda clase de alimentos, pero hay unos mejores que otros.

19. Reconoces por el gusto de qué animal cazado se trata, del mismo modo el que tiene experiencia detecta las palabras mentirosas.

19. El paladar distingue los manjares y el corazón inteligente descubre las mentiras.

20. Algunos son buenos para herir, pero el hombre de experiencia sabrá responderles.

20. Un corazón tortuoso provoca contrariedades, pero el hombre de experiencia le da su merecido.

21. Una mujer acepta cualquier marido, pero hay unas mujeres mejores que otras.

21. Una mujer acepta cualquier marido, pero unas jóvenes son mejores que otras.

22. La belleza de una mujer ilumina su rostro y colma todos los deseos de un hombre.

22. La hermosura de la mujer alegra el rostro y supera todos los deseos del hombre.

23. Si sus palabras están impregnadas de bondad y dulzura, su marido será el hombre más feliz.

23. Si en sus labios hay bondad y dulzura, su marido ya no es más uno de tantos hombres.

24. El que tomó una esposa comenzó a enriquecerse; tiene una ayuda semejante a él, una columna donde apoyarse.

24. El que adquiere una mujer tiene el comienzo de la fortuna, una ayuda adecuada a él y una columna donde apoyarse.

25. Una propiedad sin cerca atrae a los ladrones: allí donde falta la mujer, se gime y se va a la ventura.

25. Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, y donde no hay mujer, el hombre gime y va a la deriva.

26. ¿Quién confiará en un ladrón hábil que va de ciudad en ciudad?

26. ¿Quién puede fiarse de un salteador que va rápidamente de ciudad en ciudad?

27. Lo mismo ocurre con aquel que no tiene donde cobijarse y que se detiene donde lo sorprende la noche.

27. Así sucede con el hombre sin nido, que se alberga donde lo sorprende la noche.



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