Sabiduría, 11
1. Les dio prosperidad en sus empresas por mano de un santo profeta.
1. La sabiduría hizo que lo que ellos emprendían tuviera éxito gracias a un santo profeta.
2. Atravesaron un desierto inhabitable, y en parajes inaccesibles plantaron sus tiendas.
2. Atravesaron un desierto deshabitado y levantaron sus tiendas en lugares inaccesibles.
3. Hicieron frente a los enemigos y rechazaron a sus adversarios.
3. Enfrentaron a sus adversarios y rechazaron a sus enemigos.
4. Tuvieron sed y te invocaron; una roca escarpada les dio agua, una dura piedra remedió su sed.
4. Cuanto tuvieron sed, te invocaron; les diste el agua que brotó de una roca dura: sí, una piedra tosca calmó su sed.
5. Pues lo que sirvió de castigo para sus enemigos fue favor para ellos cuando se vieron en necesidad.
5. Los mismos elementos que habían servido para castigar a sus enemigos se transformaban en benéficos para el pueblo santo.
6. Mientras que a los otros, en castigo de su edicto infanticida, les diste el manantial siempre corriente de un río enturbiado con sangre mezclada de barro,
6. Los Egipcios vieron cómo su río, un verdadero río que corría en todas las estaciones, estaba manchado con un barro sanguinolento:
7. a los tuyos les diste, contra toda esperanza, aguas abundantes,
7. era en castigo por el decreto que había ordenado matar a los recién nacidos de Israel. En cambio, tú diste a tu pueblo, contra toda esperanza, un agua abundante.
8. tras haberles mostrado con la sed aquella cómo habías castigado a sus enemigos.
8. Después de haber padecido de sed, comprendieron mejor cómo castigabas a sus enemigos.
9. Pues a través de sus pruebas, que no eran más que correcciones de misericordia, vinieron a conocer con qué tormentos fueron atormentados los malvados juzgados sin piedad.
9. Para ellos la prueba no había sido más que una suave corrección, en cambio veían cuan gran castigo atormentaba a los impíos, cuando los azotaba tu justa cólera.
10. Pues a los tuyos los probaste como padre que amonesta; a los otros los castigaste como rey severo que condena.
10. Pusiste a prueba a tu pueblo como un padre corrige a su hijo, pero a sus enemigos los condenaste como lo hace un rey severo.
11. Tanto presentes como ausentes eran igualmente atribulados.
11. Tuvieron que sufrir con la partida de Israel, y sufrieron también después.
12. Porque una doble pena les alcanzó, y gimieron por el recuerdo del pasado.
12. Cuando se acordaban de todo lo que les había pasado, sentían una pena doble.
13. Pues cuando oyeron que sus propios castigos venían a ser favores para los otros, sintieron la mano del Señor.
13. Cuando supieron que el agua, instrumento de su castigo, se había vuelto favorable para Israel, reconocieron entonces la mano del Señor.
14. Aquel a quien ellos en otro tiempo expusieron en el agua y luego lo rechazaron con burla, los llenó de estupor al fin de estos sucesos, al sentir una sed muy distinta de la de los justos. b) Los animales.
14. Mucho antes habían expuesto a Moisés a la muerte; más tarde lo habían rechazado con desprecio. Pero ahora lo admiraban debido a esa sed que los devoraba a ellos y no a los justos.
15. Y en pago de sus locos pensamientos de injusticia, que los extraviaron hasta hacerlos adorar reptiles sin razón y bestias despreciables, les enviaste como castigo una muchedumbre de animales irracionales,
15. Su mal corazón los había extraviado: era una locura que adoraran a reptiles irracionales y a viles animales. Por eso en castigo les enviaste nubes de insectos,
16. para que conocieran que por lo que uno peca por eso es atormentado.
16. para hacerles ver que se los castigaba por lo mismo que habían pecado.
17. Pues bien podía tu mano omnipotente, que creó el universo de la materia informe, enviarles manadas de osos o arrogantes leones;
17. Tu mano poderosa sólo tenía que elegir: como tu creaste el mundo a partir de una materia informe, habrías podido enviar contra ellos sin dificultad bandadas de osos o leones indomables.
18. o ferocísimas bestias desconocidas, a tal propósito creadas, que respirasen aliento inflamado, lanzando rugidos humeantes, o que relampagueasen centellas aterradoras por sus ojos;
18. Para castigarlos habrías podido crear nuevas especies, animales llenos de furor, que respiraran fuego, cuyas narices lanzaran un vapor ardiente, cuyos ojos emitieran relámpagos terribles
19. bestias tales que no sólo con su maléfico contacto podían aniquilarlos, sino que con su sola vista podían hacerles perecer de terror.
19. Con solo verlos, antes de ser atacados, se habrían muerto de espanto.
20. Y aun sin esto podían ser derribados de un soplo, perseguidos por la justicia y barridos por tu aliento poderoso. Pero tú lo has regulado todo con número, con peso y con medida.
20. Pero aun sin eso, bastó que tu justicia los persiguiera, que tu poderoso aliento los dispersara; pues podías derribarlos de un soplido. No lo quisiste, porque respetas totalmente lo que has dispuesto: mesura, número y peso.
21. Porque el desplegar gran poder está siempre en tu mano; y ¿quién puede resistir a tu brazo poderoso?
21. En realidad, tú puedes imponerte soberanamente, y ¿quién podría oponerse a la fuerza de tu brazo?
22. Pues el mundo entero es ante ti como un granito de arena en la balanza, y como gota de rocío mañanero que cae sobre la tierra.
22. El mundo entero está delante de ti como un grano en la balanza, como una gota de rocío que cayó al suelo de madrugada.
23. Tienes misericordia de todos porque todo lo puedes, y pasas por alto los pecados de los hombres para llevarlos al arrepentimiento.
23. Pero, porque lo puedes todo, tienes piedad de todos y parece como que no hicieras caso de los pecados de los hombres para que así se arrepientan.
24. Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que hiciste, pues si algo aborrecieras no lo hubieses creado.
24. Porque tú amas a todos los seres, tú no detestas nada de lo que has hecho: Si no los hubieras querido, no los habrías hecho.
25. Y ¿cómo subsistiría nada si tú no lo quisieras? O ¿cómo podría conservarse si no hubiese sido llamado por ti?
25. ¿Cómo podría durar una cosa que tú no quisieras? ¿Qué podría subsistir si tú no lo hubieras llamado?
26. Pero tú perdonas a todos, porque todo es tuyo, Señor, que amas cuanto existe.
26. Pero tienes lástima de todo, porque todo te pertenece, ¡oh Señor, que amas la vida,