Mosaico decorativo

1. Queridos míos, no os fiéis de todos los que dicen que hablan en nombre de Dios; comprobadlo antes.

1. Queridos míos, no se fíen de cualquier inspiración. Examinen los espíritus para ver si vienen de Dios, porque andan por el mundo muchos falsos profetas.

2. En esto distinguiréis si son de Dios; el que confiesa que Jesús es el mesías hecho hombre es de Dios;

2. ¿Quieren reconocer al espíritu de Dios? Todo espíritu que reconoce a Jesús como el Mesías que ha venido en la carne, habla de parte de Dios.

3. y el que no confiesa a Jesús no es de Dios, sino del anticristo, del cual habéis oído decir que estaba para venir y ya está en el mundo.

3. En cambio, si un inspirado no reconoce a Jesús, ese espíritu no es de Dios; es el mismo espíritu del Anticristo. Han oído que vendría un anticristo: pues bien, ya está en el mundo.

4. Hijos míos, vosotros sois de Dios, y lo habéis vencido. Porque el que está en vosotros es más grande que el que está en el mundo.

4. Ustedes, hijitos, son de Dios, y ya han logrado la victoria sobre esa gente, pues el que está en ustedes es más poderoso que el que está en el mundo.

5. Ellos son del mundo, y por eso hablan según el mundo, y el mundo los escucha.

5. Ellos son del mundo, por eso su lenguaje es el del mundo, y el mundo los escucha.

6. Pero nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios nos escucha; y el que no es de Dios no nos escucha. En esto distinguimos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

6. Nosotros, en cambio, somos de Dios; el que conoce a Dios nos escucha, pero el que no conoce a Dios no nos hace caso. Así es como reconocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

7. Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor es de Dios; y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

7. Queridos míos, amémonos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.

8. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

8. El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor.

9. En esto se ha manifestado el amor de Dios por nosotros: en que ha mandado a su Hijo único al mundo para que nosotros vivamos por él.

9. Miren cómo se manifestó el amor de Dios entre nosotros: Dios envió a su Hijo único a este mundo para que tengamos vida por medio de él.

10. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Dios nos ha amado a nosotros y ha enviado a su Hijo como víctima expiatoria por nuestros pecados.

10. En esto está el amor; no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados.

11. Queridos míos, si Dios nos ha amado de este modo, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.

11. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos mutuamente.

12. Jamás ha visto nadie a Dios. Si nos amamos los unos a los otros, Dios está en nosotros, y su amor en nosotros es perfecto.

12. A Dios no lo ha visto nadie jamás, pero si nos amamos unos a otros, Dios está entre nosotros y su amor da todos sus frutos entre nosotros.

13. Por esto conocemos que estamos con él y él en nosotros: porque él nos ha dado su Espíritu.

13. Y ¿cómo sabemos que permanecemos en Dios y él en nosotros? Porque nos ha comunicado su Espíritu.

14. Nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado a su Hijo, el Salvador del mundo.

14. Pero también hemos visto nosotros, y declaramos, que el Padre envió a su Hijo como Salvador del mundo.

15. Si uno confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, Dios está en él y él en Dios.

15. Quien reconozca que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.

16. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído. Dios es amor; y el que está en el amor está en Dios, y Dios en él.

16. Por nuestra parte, hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor: el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él.

17. En esto consiste la perfección del amor en nosotros: en que tenemos confianza absoluta en el día del juicio; porque como es él, así somos nosotros en este mundo.

17. Cuando el amor alcanza en nosotros su perfección, miramos con confianza al día del juicio, porque ya somos en este mundo como es El.

18. En el amor no hay temor; por el contrario, el amor perfecto desecha el temor, pues el temor supone castigo, y el que teme no es perfecto en el amor.

18. En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor, pues hay temor donde hay castigo. Quien teme, no conoce el amor perfecto.

19. Nosotros amamos porque él nos amó primero.

19. Amemos, pues, ya que él nos amó primero.

20. Si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso. El que no ama a su hermano, al que ve, no puede amar a Dios, al que no ve.

20. Si uno dice «Yo amo a Dios» y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.

21. Éste es el mandamiento que hemos recibido de él: que el que ame a Dios, ame también a su hermano.

21. Pues este es el mandamiento que recibimos de él: el que ama a Dios, ame también a su hermano.



Die Bibel in einem Jahr lesen

Werde Teil unserer Community und lese die gesamte Bibel in 365 Tagen. Ein strukturierter und inspirierender Weg, deinen Glauben und deine Bibelkenntnis zu vertiefen.