Mosaico decorativo

1. "Escuchad, cielos, que voy a hablar. Oye, tierra, las palabras de mi boca.

1. «Cielos, presten oídos, que voy a hablar, y la tierra toda escuche las palabras de mi boca.

2. Descienda como la lluvia mi enseñanza, caiga como el rocío mi cantar, como llovizna sobre el césped, como chubasco sobre el verde.

2. Como lluvia se derrame mi doctrina, caiga como rocío mi palabra, como suave lluvia sobre la verde hierba, como aguacero sobre el césped.

3. Voy a invocar el nombre del Señor; dad gloria a nuestro Dios.

3. Voy a proclamar el nombre de Yavé: ¡alaben a nuestro Dios!

4. Él es la roca, sus obras son perfectas, todos sus caminos son la justicia misma; el Dios fiel, en él no hay maldad; es justo y recto.

4. El es la Roca, cuya obra es perfecta, y todos sus caminos son justicia. Es Dios leal, enemigo del mal, es recto y justo.

5. Le han traicionado los hijos degenerados, generación malvada y pervertida.

5. Se portaron mal con él, ¡hijos indignos! generación perversa y depravada.

6. ¿Así pagáis al Señor, pueblo insensato y necio? ¿No es él tu padre y tu creador? ¿No es él el que te hizo y te constituyó?

6. ¿Así pagas a Yavé, pueblo tonto y estúpido? ¿No es él tu Padre, el que te creó, el que te hizo y te estableció?

7. Recuerda los tiempos pasados, considera los años de edad en edad. Pregunta a tu padre, que te lo cuente; a tus ancianos, que te lo digan.

7. Acuérdate de los días pasados, recuerda las generaciones anteriores. Interroga a tu padre, que te cuente, a tus ancianos, que te expliquen.

8. Cuando el altísimo distribuyó su herencia entre los pueblos, cuando dividió a los hombres, estableció las fronteras de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

8. Cuando el Altísimo dio a cada pueblo su tierra, cuando repartió a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos según el número de los Hijos de Dios.

9. La porción del Señor fue su pueblo; Jacob, la parte de su herencia.

9. Pero la parte de Yavé fue su pueblo, Jacob fue su propio dominio.

10. Encontró a su pueblo en el desierto, en la soledad rugiente de la desolación. Lo abrazó y se cuidó de él; lo guardó como la niña de sus ojos.

10. Lo encontró en el desierto, en la soledad rugiente, y lo cubrió, lo alimentó, lo cuidó como a la niña de sus ojos.

11. Como el águila, que incita a su nidada revoloteando sobre sus polluelos, así desplegó él sus alas y los tomó, los llevó sobre sus plumas.

11. Como un águila cubre a sus polluelos, y revolotea sobre ellos, así él extendió sus alas y lo tomó y lo llevó sobre sus plumas.

12. El Señor solo lo guiaba, no había con él dios extranjero.

12. Sólo Yavé lo guiaba, no estaba con él ningún dios ajeno.

13. Le hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, lo alimentó con los productos de los campos, le dio a gustar miel de las peñas, aceite de la dura roca.

13. Lo estableció en las tierras altas, lo alimentó de los frutos del campo, le dio a gustar la miel de una peña que sale como aceite del hueco de la roca,

14. Cuajada de vacas y leche de ovejas con grasa de corderos y carneros, toros de Basán y machos cabríos, flor de harina de trigo en abundancia; bebiste el vino, la sangre de las uvas.

14. la crema de la vaca y la leche de las ovejas. la grasa de los corderos, y la flor de los granos de trigo. tuvo por bebida el jugo de la uva.

15. Engordó Jesurún y tiró coces -estabas gordo y corpulento-; volvió las espaldas a Dios, su creador, y despreció la roca de su salvación.

15. Comió el Regalón y se sació, engordó Israel y dio coces, rechazó a Dios, que lo formó, despreció a su Roca, que lo salvó.

16. Lo provocaron con dioses extranjeros, lo irritaron con acciones horribles.

16. Despertaron sus celos con dioses ajenos, lo irritaron con sus ídolos.

17. Sacrificaron a demonios y no a Dios, a dioses desconocidos para ellos; dioses nuevos, recién llegados, jamás venerados por sus padres.

17. Sacrificaron, no a Dios, sino a demonios. a dioses que no eran suyos, dioses nuevos, recién llegados, a los que nunca veneraron sus padres.

18. Te olvidaste de la roca que te engendró, ya no te acuerdas del Dios que te dio a luz.

18. ¿Cómo? Olvidas a la Roca que te creó, ignoras al Dios que te engendró?

19. Lo vio el Señor y se irritó, disgustado por sus hijos y sus hijas,

19. Yavé lo ha visto, y desprecia a sus hijos e hijas que lo han ofendido.

20. y dijo: Voy a volverles las espaldas y veremos qué pasa en adelante, pues es una generación pervertida, hijos desleales.

20. Les voy a esconder mi rostro, a ver qué será de ellos. Estos son una generación perversa, hijos de los que uno no se puede fiar.

21. Me dan celos con un dios que no es dios, me irritan con dioses ilusorios; pues yo les daré celos con un pueblo que no es pueblo y los irritaré con una nación fatua.

21. Me pusieron celoso con lo que no es Dios, me molestaron con cosas que no sirven. Por eso yo los pondré celosos de una gente que no es pueblo. y los molestará una nación que no sirve.

22. Se ha encendido el fuego de mi ira y quemará hasta lo profundo del abismo; devorará la tierra y sus productos y abrasará los cimientos de los montes.

22. ¡Miren que saltó fuego de mi cólera y la llama consume hastaele mundo de abajo, devora la tierra y sus frutos, abrasa los cimientos de los cerros!

23. Amontonaré calamidades sobre ellos, agotaré contra ellos mis saetas.

23. Descargaré mis plagas sobre ellos y agotaré en ellos mis dardos.

24. Quedarán extenuados por el hambre, consumidos por la fiebre y por la peste. Enviaré contra ellos fieras salvajes y serpientes venenosas.

24. Los consumirán el hambre, la peste y las fiebres mortales. Dientes de fiera mandaré contra ellos, y el veneno de los reptiles.

25. Fuera herirá la espada; dentro, el espanto. Morirán el muchacho y la muchacha, el niño de pecho y el anciano encanecido.

25. Por fuera la espada hará estragos y dentro reinará el espanto. Caerán sobre el joven y la doncella, el niño de pecho y el viejo encanecido.

26. Yo hubiera querido reducirlos a polvo, borrar de entre los hombres su memoria;

26. ¿Acaso diré: A polvo los reduciré, borraré su recuerdo de en medio de los hombres?

27. pero pensé en la arrogancia de los enemigos, en la falsa interpretación que ellos harían: Ha sido nuestra mano poderosa, y no el Señor, la que hizo todo esto.

27. Temo que se jacten sus enemigos, ya que no entenderían y dirían: «Les ganamos nosotros, no es Yavé quien lo hizo.»

28. Es una nación que ha perdido la cabeza y no tiene entendimiento.

28. Israel no sabe conducirse y no hay en ellos sensatez.

29. Si fueran sabios lo comprenderían y sabrían intuir lo que les espera.

29. Si fueran inteligentes, lo entenderían, y sabrían en qué van a parar:

30. ¿Cómo puede uno solo perseguir a mil y dos poner en fuga a diez mil, sino porque su roca los ha vendido y el Señor los ha entregado?

30. Un solo enemigo persigue a mil de ellos y dos ponen en fuga a diez mil, ¿no será porque su Roca los ha vendido, porque Yavé los ha entregado?

31. Pero su roca no es como nuestra roca, lo saben bien nuestros mismos enemigos;

31. El enemigo, su roca no es como nuestra Roca, no hay sabiduría en nuestros adversarios.

32. su cepa viene de la viña de Sodoma, sus sarmientos de los campos de Gomorra, sus uvas son uvas venenosas, y amargos sus racimos.

32. Porque su viña es viña de Sodoma y de las plantaciones de Gomorra uvas venenosas son sus uvas, racimos amargos sus racimos.

33. Su vino es vino de serpiente, veneno mortal de víbora.

33. Su vino es veneno de serpiente, mortal ponzoña de áspid.

34. Todo esto lo tengo yo conmigo como una joya encerrada en mis tesoros

34. ¿Qué suerte les tengo reservada, sellada y guardada junto a mí?

35. para el día de la venganza y el desquite, para el tiempo en que sus pies tropezarán. Está cerca el día de su ruina, se precipita su destino.

35. ¡A mí la venganza y la sanción en el momento que su pie vacile! Pues se acerca el día de su ruina, y pronto llega su fin.

36. El Señor saldrá en defensa de su pueblo, tendrá misericordia de sus siervos, cuando vea que se agotan sus fuerzas y que no queda entre ellos ni esclavo ni libre.

36. Porque Yavé hará justicia a su pueblo y se apiadará de sus siervos, cuando vea que su fuerza se agota, que no queda ya ni hombre libre ni esclavo.

37. Entonces les dirá: ¿Dónde están sus dioses, la roca en que buscaban su refugio,

37. Y les dirá: ¿Dónde están sus dioses, la roca en la que buscaban su refugio,

38. ante los que comían la grasa de sus víctimas y bebían el vino de sus ofrendas? ¡Que se levanten y os socorran, que sean para vosotros un refugio!

38. los que comían la grasa de sus sacrificios y bebían el vino de sus ofrendas? ¡Que se levanten y los salven a ustedes!, ¡sean ellos su amparo y refugio!

39. Ved ahora que soy yo, que soy el único, y que no hay Dios alguno más que yo. Soy yo el dueño de la muerte y de la vida. Yo hiero y yo curo. No hay nadie que se libre de mi mano.

39. Vean ahora que Yo, sólo Yo soy, y que no hay más Dios que yo. Yo doy la muerte y la vida, yo hiero, y soy yo mismo el que sano, y no hay quien se libre de mi mano.

40. Yo alzo al cielo mi mano y juro: tan verdad como que vivo eternamente,

40. Sí, yo alzo al cielo mi mano y digo: «Tan cierto como vivo yo para siempre,

41. cuando afile mi espada fulgurante y empiece a hacer justicia, tomaré venganza de mis enemigos y daré su merecido a los que me odian.

41. afilaré la punta de mi espada, y mi mano empuñará el Juicio; me vengaré de mis adversarios, y daré el pago a quienes me aborrecen.

42. Emborracharé de sangre mis flechas y mi espada se hartará de carne; sangre de heridos y cautivos, cabezas de jefes enemigos.

42. Embriagaré de sangre mis saetas, y mi espada se hartará de carne: sangre de muertos y cautivos, cabezas de caudillos enemigos.

43. ¡Alegraos, naciones, con el pueblo de Dios! Porque va a vengar la sangre de sus siervos, a dar su merecido a los adversarios y a perdonar a su tierra y a su pueblo".

43. ¡Que los cielos festejen a su pueblo! ¡Hijos de Dios, póstrense ante él! Porque él venga la sangre de sus siervos y devuelve la venganza a sus adversarios, mientras purifica la tierra de su pueblo.»

44. Moisés, acompañado de Josué, hijo de Nun pronunció este cántico desde el principio hasta el fin.

44. Moisés pronunció las palabras de este cántico ante el pueblo que lo escuchaba, y Josué, hijo de Nun, estaba con él.

45. Después dijo a los israelitas:

45. Cuando Moisés acabó de pronunciar estas palabras a todo Israel, les dijo:

46. "Grabad en vuestro corazón todas las palabras que hoy pongo como testigo contra vosotros y enseñádselas a vuestros hijos para que pongan en práctica todas las disposiciones de esta ley.

46. «Estén bien atentos a todas estas palabras que contienen mi declaración contra ustedes, y digan a sus hijos que cuiden de ponerlas todas en práctica.

47. No es cosa sin importancia para vosotros, puesto que la ley es vuestra vida, y por ella prolongaréis vuestros días sobre la tierra que vais a poseer una vez cruzado el Jordán".

47. Porque no es cosa de poca importancia: esta palabra es su vida y, por ella, ustedes prolongarán sus días en el país que van a conquistar después de pasar el Jordán.»

48. Aquel mismo día el Señor dijo a Moisés:

48. Yavé habló a Moisés en aquel mismo día y le dijo:

49. "Sube al monte Nebo, sobre la cima de la cadena de montañas de Abarín, en tierra de Moab, enfrente de Jericó, y contempla la tierra de Canaán, que voy a dar en propiedad a los israelitas.

49. «Sube a los cerros de los Abarim, en el país de Moab, frente a Jericó, y contempla la tierra de Canaán que yo doy a los hijos de Israel. Morirás en el cerro al que vas a subir,

50. Una vez que subas a la montaña, morirás e irás a reunirte con tus padres, como Aarón, tu hermano, murió en Hor de la Montaña y fue a reunirse con los suyos.

50. y te reunirás con tus padres, igual que tu hermano Aarón, que murió en el cerro de Hor y fue a reunirse con los suyos.

51. Por haberme sido infiel en medio de los israelitas en las aguas de Meribá, en Cades, en el desierto de Sin; por no haber reconocido mi santidad en medio de los israelitas,

51. Bien sabes que han desconfiado de mí en las aguas de Meribá, en el desierto de Zin, cuando no me proclamaron frente al pueblo.

52. por eso verás solamente de lejos la tierra, pero no entrarás en ella, en esa tierra que yo doy a los israelitas".

52. Por eso no entrarás en la Tierra; sólo la contemplarás de lejos.»



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