1. Del maestro de coro. Canto. Salmo. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

2. ¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa,

3. digan al Señor: "¡Qué admirables son tus obras!". Por la inmensidad de tu poder, tus enemigos te rinden pleitesía;

4. toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. Pausa

5. Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres:

6. él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él,

7. que gobierna eternamente con su fuerza; sus ojos vigilan a las naciones, y los rebeldes no pueden sublevarse. Pausa

8. Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza:

9. él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies.

10. Porque tú nos probaste, Señor, nos purificaste como se purifica la plata;

11. nos hiciste caer en una red, cargaste un fardo sobre nuestras espaldas.

12. Dejaste que cabalgaran sobre nuestras cabezas, pasamos por el fuego y por el agua, ¡hasta que al fin nos diste un respiro!

13. Yo vengo a tu Casa a ofrecerte holocaustos, para cumplir los votos que te hice:

14. los votos que pronunciaron mis labios y que mi boca prometió en el peligro.

15. Te ofreceré en holocausto animales cebados, junto con el humo de carneros; te sacrificaré bueyes y cabras. Pausa

16. Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí:

17. apenas mi boca clamó hacia él, mi lengua comenzó a alabarlo.

18. Si hubiera tenido malas intenciones, el Señor no me habría escuchado;

19. pero Dios me escuchó y atendió al clamor de mi plegaria.

20. Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia.





“Quanto mais te deixares enraizar na santa humildade, tanto mais íntima será a comunicação da tua alma com Deus”. São Padre Pio de Pietrelcina