Mosaico decorativo

Encontrados 459 resultados para: Segundo Libro De Samuel

  • Estos son los hijos que le nacieron a David en Hebrón: el primogénito Amnón, hijo de Ajinoam, de Yizreel; el segundo, Daniel, hijo de Abigaíl de Carmelo; (I Crónicas 3, 1)

  • Hijos de Josías: Yojanán, el primogénito; Yoyaquim, el segundo; Sedecías, el tercero; Sallum, el cuarto. (I Crónicas 3, 15)

  • Joel fue el primero, Safán el segundo; luego Yanay y Safat, en Basán. (I Crónicas 5, 12)

  • Hijos de Elcaná: Samuel, el primogénito y Abías, el segundo. (I Crónicas 6, 13)

  • Estos son los que ejercían ese ministerio con sus hijos: De los hijos de Quehat: Hemán el cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel, (I Crónicas 6, 18)

  • Hijos de Tolá: Uzzí, Refaías, Yeriel, Yajmay, Yibsam y Samuel, jefes de las casas paternas de Tolá. Su número, en los días de David, era, según sus genealogías, de 22.600, valientes guerreros. (I Crónicas 7, 2)

  • Makir tomó una mujer para Juppim y para Suppim, y el nombre de su hermana era Maaká. El nombre del segundo era Selofjad; Selofjad tuvo hijas. (I Crónicas 7, 15)

  • Benjamín engendró a Bela, su primogénito; Asbel, el segundo; Ajiram el tercero; (I Crónicas 8, 1)

  • Hijos de Eseq, hermano suyo: Ulam, su primogénito, Yeús, el segundo, y Elifélet, el tercero. (I Crónicas 8, 39)

  • Todos los israelitas estaban registrados en las genealogías e inscritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá, cuando fueron deportados a Babilonia por sus infidelidades. (I Crónicas 9, 1)

  • El total de los elegidos para porteros era de 212, y estaban inscritos en sus problados. David y Samuel el vidente les habían establecido en sus cargos permanentemente. (I Crónicas 9, 22)

  • Vinieron todos los ancianos de Israel adonde el rey, a Hebrón; David hizo un pacto con ellos en Hebrón, en presencia de Yahveh; y ellos ungieron a David como rey sobre Israel, según la palabra que Yahveh había pronunciado por boca de Samuel. (I Crónicas 11, 3)


“Mantenha-se sempre muito unido à Igreja Católica, pois somente ela pode lhe dar a verdadeira paz, porque somente ela possui Jesus Sacramentado que é o verdadeiro príncipe da paz.” São Padre Pio de Pietrelcina