Encontrados 22845 resultados para: Re
y, no obstante la prueba que suponía para vosotros mi cuerpo, no me mostrasteis desprecio ni repulsa, sino que me recibisteis como a un ángel de Dios: como a Cristo Jesús. (Gálatas 4, 14)
El celo que ésos muestran por vosotros no es bueno; quieren alejaros de mí para que mostréis celo por ellos. (Gálatas 4, 17)
Bien está procurarse el celo de otros para el bien, siempre, y no sólo cuando yo estoy entre vosotros, (Gálatas 4, 18)
¡hijos míos!, por quienes sufro de nuevo dolores de parto, hasta ver a Cristo formado en vosotros. (Gálatas 4, 19)
Decidme vosotros, los que queréis estar sometidos a la ley: ¿No oís la ley?. (Gálatas 4, 21)
Pues dice la Escritura que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava y otro de la libre. (Gálatas 4, 22)
Pero el de la esclava nació según la naturaleza; el de la libre, en virtud de la Promesa. (Gálatas 4, 23)
Hay en ello una alegoría: estas mujeres representan dos alianzas; la primera, la del monte Sinaí, madre de los esclavos, es Agar, (Gálatas 4, 24)
(pues el monte Sinaí está en Arabia) y corresponde a la Jerusalén actual, que es esclava, y lo mismo sus hijos. (Gálatas 4, 25)
Pero la Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre, (Gálatas 4, 26)
pues dice la Escritura: Regocíjate estéril, la que no das hijos; rompe en gritos de júbilo, la que no conoces los dolores de parto, que más son los hijos de la abandonada que los de la casada. (Gálatas 4, 27)
Pero ¿qué dice la Escritura? Despide a la esclava y a su hijo, pues no ha de heredar el hijo de la esclava juntamente con el hijo de la libre. (Gálatas 4, 30)