Encontrados 510 resultados para: Muerte De Abner
No temas a este verdugo, antes bien, mostrándote digno de tus hermanos, acepta la muerte, para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en la misericordia.» (II Macabeos 7, 29)
Al ponerse el Todopoderoso de su parte en la lucha, dieron muerte a más de 9.000 enemigos, hirieron y mutilaron a la mayor parte del ejército de Nicanor, y a todos los demás los pusieron en fuga. (II Macabeos 8, 24)
Tales fueron las circunstancias de la muerte de Antíoco, apellidado Epífanes. (II Macabeos 10, 9)
después de atacarlos con ímpetu, se apoderaron de las posiciones e hicieron retroceder a todos los que combatían sobre la muralla; daban muerte a cuantos caían en sus manos. Mataron por lo menos 20.000. (II Macabeos 10, 17)
Habiéndose dirigido al Carnión y al Atargateion, Judas dio muerte a 25.000 hombres. (II Macabeos 12, 26)
Pero el Rey de reyes excitó la cólera de Antíoco contra aquel malvado; Lisias demostró al rey que aquel hombre era el causante de todos los males, y Antíoco ordenó conducirle a Berea y darle allí muerte, según las costumbres del lugar. (II Macabeos 13, 4)
Y muy justamente fue así, pues, después de haber cometido muchos pecados contra el altar, cuyo fuego y ceniza eran sagrados, en la ceniza encontró la muerte. (II Macabeos 13, 8)
Judas, dejando la decisión al Creador del mundo, animó a sus hombres a combatir heroicamente hasta la muerte por la causa de las leyes, el Templo, la ciudad, la patria y las instituciones; y acampó en las cercanías de Modín. (II Macabeos 13, 14)
y que se había apoderado de la región, después de haber dado muerte a Antíoco y a su tutor Lisias. (II Macabeos 14, 2)
Prefirió noblemente la muerte antes que caer en manos criminales y soportar afrentas indignas de su nobleza. (II Macabeos 14, 42)
Decía su invocación de la siguiente forma: «Tú, Soberano, enviaste tu ángel a Ezequías, rey de Judá, que dio muerte a cerca de 185.000 hombres del ejército de Senaquerib; (II Macabeos 15, 22)
su casa está inclinada hacia la muerte, hacia las sombras sus tortuosos senderos. (Proverbios 2, 18)