Mosaico decorativo

Encontrados 3872 resultados para: Mover De Dios

  • El terror de Dios cayó sobre todos los reinos de los países cuando supieron que Yahveh había peleado contra los enemigos de Israel. (II Crónicas 20, 29)

  • El reinado de Josafat fue tranquilo, y su Dios le dio paz por todos lados. (II Crónicas 20, 30)

  • Con todo no desaparecieron los altos, pues el pueblo aún no había fijado su corazón en el Dios de sus padres. (II Crónicas 20, 33)

  • Así se rebeló Edom de bajo la mano de Judá hasta el día de hoy. Por ese mismo tiempo se rebeló Libná de bajo su mano, porque había abandonado a Yahveh, el Dios de sus padres. (II Crónicas 21, 10)

  • Le llegó un escrito del profeta Elías, que decía: «Así dice Yahveh, el Dios de tu padre David: Porque no has seguido los caminos de tu padre Josafat, ni los caminos de Asá, rey de Judá, (II Crónicas 21, 12)

  • esta visita a Joram vino de Dios para ruina de Ocozías; pues llegado allí, salió con Joram contra Jehú, hijo de Nimsí, a quien Yahveh había ungido para exterminar la casa de Ajab. (II Crónicas 22, 7)

  • Seis años estuvo escondido con ellos en la Casa de Dios, mientras Atalía reinaba en el país. (II Crónicas 22, 12)

  • Toda la asamblea hizo alianza con el rey en la Casa de Dios; Yehoyadá les dijo: «Aquí tenéis al hijo del rey que ha de reinar, como dijo Yahveh de los hijos de David. (II Crónicas 23, 3)

  • El sacerdote Yehoyadá entregó a los jefes de cien las lanzas y los escudos, grandes y pequeños, del rey David, que se hallaban en la Casa de Dios, (II Crónicas 23, 9)

  • Reunió a los sacerdotes y a los levitas y les dijo: «Recorred las ciudades de Judá y juntad cada año plata en todo Israel para reparar la Casa de vuestro Dios; y daos prisa en ello.» Pero los levitas no se dieron prisa. (II Crónicas 24, 5)

  • Pues la impía Atalía y sus hijos habían arruinado la Casa de Dios, llegando incluso a emplear para los Baales todas las cosas consagradas a la Casa de Yahveh. (II Crónicas 24, 7)

  • y echaron bando en Judá y en Jerusalén de que trajesen a Yahveh la contribución que Moisés, siervo de Dios, había impuesto a Israel en el desierto. (II Crónicas 24, 9)


"No tumulto das paixões terrenas, surge a grande esperança da misericórdia inexorável de Deus." São Padre Pio de Pietrelcina