Mosaico decorativo

Encontrados 1560 resultados para: Mal

  • De este modo convenciste a nuestros enemigos de que tú eres el que libras de todo mal: (Sabiduría 16, 8)

  • El hombre, en cambio, puede matar por su maldad, pero no hacer tornar al espíritu que se fue, ni liberar al alma ya acogida en el Hades. (Sabiduría 16, 14)

  • Las llamas unas veces se amansaban para no consumir a los animales enviados contra los impíos, y darles a entender, por lo que veían, que el juicio de Dios les hostigaba; (Sabiduría 16, 18)

  • Cobarde es, en efecto, la maldad y ella a sí misma se condena; acosada por la conciencia imagina siempre lo peor; (Sabiduría 17, 11)

  • el horrísimo fragor de rocas que caían de las alturas, la invisible carrera de animales que saltando pasaban, el rugido de las fieras más salvajes, el eco que devolvían las oquedades de las montañas, todo les aterrorizaba y les dejaba paralizados. (Sabiduría 17, 19)

  • Recordaban todavía lo sucedido en su destierro, cómo, en vez de nacer los mosquitos de animales, los produjo la tierra, cómo, en vez de nacer las ranas de seres acuáticos, las vomitó el Río en abundancia. (Sabiduría 19, 10)

  • Mas sobre los pecadores cayeron los castigos, precedidos, como aviso, de la violencia de los rayos. Con toda justicia sufrían por sus propias maldades, por haber extremado su odio contra el extranjero. (Sabiduría 19, 13)

  • Por el contrario, las llamas no consumían las carnes de los endebles animales que sobre ellas caminaban, ni fundían aquel alimento divino, parecido a la escarcha, tan fácil de derretirse. (Sabiduría 19, 21)

  • Pues la bendición del padre afianza la casa de los hijos, y la maldición de la madre destruye los cimientos. (Eclesiástico 3, 9)

  • Como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Señor quien irrita a su madre. (Eclesiástico 3, 16)

  • El corazón obstinado en mal acaba, y el que ama el peligro caerá en él. (Eclesiástico 3, 26)

  • Para la adversidad del orgulloso no hay remedio, pues la planta del mal ha echado en él raíces. (Eclesiástico 3, 28)


"Mesmo a menor transgressão às leis de Deus será levada em conta." São Padre Pio de Pietrelcina