Mosaico decorativo

Encontrados 835 resultados para: Judá Y Tamar

  • Joab entregó a David la cifra del censo del pueblo: había en todo Israel 1.100.000 hombres capaces de manejar las armas; había en Judá 470.000 hombres capaces de manejar las armas. (I Crónicas 21, 5)

  • De Judá: Elihú, uno de los hermanos de David. De Isacar: Omrí, hijo de Miguel. (I Crónicas 27, 18)

  • «Sin embargo, Yahveh, el Dios de Israel, me ha elegido de entre toda la casa de mi padre, para que fuese rey de Israel para siempre. Pues escogió a Judá para ser caudillo, y de las familias de Judá a la casa de mi padre, y de entre los hijos de mi padre se ha complacido en mí para establecer un rey sobre todo Israel. (I Crónicas 28, 4)

  • Envíame, pues, un hombre diestro en trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la púrpura escarlata, el carmesí y la púrpura violeta, y que sepa grabar; estará con los expertos que tengo conmigo en Judá y en Jerusalén, y que mi padre David ya había preparado. (II Crónicas 2, 6)

  • Con la madera de algummim hizo el rey entarimados para la Casa de Yahveh y la casa del rey, cítaras y salterios para los cantores. No se había visto nunca en la tierra de Judá madera semejante. (II Crónicas 9, 11)

  • Roboam reinó sobre los israelitas que habitaban en las ciudades de Judá. (II Crónicas 10, 17)

  • En llegando a Jerusalén, reunió Roboam a la casa de Judá y Benjamín, 180.000 hombres, guerreros escogidos, para combatir contra Israel y devolver el reino a Roboam. (II Crónicas 11, 1)

  • «Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a todo Israel que está en Judá y Benjamín, diciendo: (II Crónicas 11, 3)

  • Roboam habitó en Jerusalén y edificó ciudades fortificadas en Judá. (II Crónicas 11, 5)

  • Sorá, Ayyalón y Hebrón, ciudades fortificadas de Judá y Benjamín. (II Crónicas 11, 10)

  • En todas estas ciudades había escudos y lanzas, y las hizo sumamente fuertes. Estaban por él Judá y Benjamín. (II Crónicas 11, 12)

  • pues los levitas abandonaron sus ejidos y sus posesiones y se fueron a Judá y a Jerusalén, porque Jeroboam y sus hijos les habían prohibido el ejercicio del sacerdocio de Yahveh, (II Crónicas 11, 14)


"Sigamos o caminho que nos conduz a Deus." São Padre Pio de Pietrelcina