Encontrados 3870 resultados para: Ignorar A Dios
que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Dios y Padre, (Gálatas 1, 4)
Porque ¿busco yo ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O es que intento agradar a los hombres? Si todavía tratara de agradar a los hombres, ya no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1, 10)
Pues ya estáis enterados de mi conducta anterior en el Judaísmo, cuán encarnizadamente perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba, (Gálatas 1, 13)
Y en lo que os escribo, Dios me es testigo de que no miento. (Gálatas 1, 20)
Y glorificaban a Dios a causa de mí. (Gálatas 1, 24)
Y de parte de los que eran tenidos por notables - ¡qué me importa lo que fuesen!: en Dios no hay acepción de personas - en todo caso, los notables nada nuevo me impusieron. (Gálatas 2, 6)
En efecto, yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios: con Cristo estoy crucificado: (Gálatas 2, 19)
y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2, 20)
No tengo por inútil la gracia de Dios, pues si por la ley se obtuviera la justificación, entonces hubiese muerto Cristo en vano. (Gálatas 2, 21)
Así Abraham creyó en Dios y le fue reputado como justicia. (Gálatas 3, 6)
La Escritura, previendo que Dios justificaría a los gentiles por la fe, anunció con antelación a Abraham esta buena nueva: En ti serán bendecidas todas las naciones. (Gálatas 3, 8)
- Y que la ley no justifica a nadie ante Dios es cosa evidente, pues el justo vivirá por la fe; (Gálatas 3, 11)