Mosaico decorativo

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  • El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica. (Eclesiástico 22, 16)

  • Oh Señor, padre y dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, no permitas que por ellos caiga. (Eclesiástico 23, 1)

  • Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería de ojos, (Eclesiástico 23, 4)

  • Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará de su casa el látigo. Si se descuida, su pecado cae sobre él, si pasa por alto el juramento, doble es su pecado; y si jura en falso, no será justificado, que su casa se llenará de adversidades. (Eclesiástico 23, 11)

  • lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos del Señor son diez mil veces más brillantes que el sol, que observan todos los caminos de los hombres y penetran los rincones más ocultos. (Eclesiástico 23, 19)

  • Y reconocerán los que queden que nada vale más que el temor del Señor, nada más dulce que atender a los mandatos del Señor. (Eclesiástico 23, 27)

  • He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. (Eclesiástico 24, 12)

  • Con tres cosas me adorno y me presento bella ante el Señor y ante los hombres: concordia entre hermanos, amistad entre prójimos, y marido y mujer bien avenidos. (Eclesiástico 25, 1)

  • Corona de los viejos es la mucha experiencia, su orgullo es el temor del Señor. (Eclesiástico 25, 6)

  • ¡Qué grande el que ha encontrado la sabiduría! Mas no aventaja a quien teme al Señor. (Eclesiástico 25, 10)

  • El temor del Señor sobresale por encima de todo, el que lo posee, ¿a quién es comparable? (Eclesiástico 25, 11)

  • Mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor: (Eclesiástico 26, 3)


"É preciso amar, amar e nada mais". São Padre Pio de Pietrelcina