Encontrados 3490 resultados para: Habitar En La Casa Del Señor
El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica. (Eclesiástico 22, 16)
Oh Señor, padre y dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, no permitas que por ellos caiga. (Eclesiástico 23, 1)
Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería de ojos, (Eclesiástico 23, 4)
Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará de su casa el látigo. Si se descuida, su pecado cae sobre él, si pasa por alto el juramento, doble es su pecado; y si jura en falso, no será justificado, que su casa se llenará de adversidades. (Eclesiástico 23, 11)
lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos del Señor son diez mil veces más brillantes que el sol, que observan todos los caminos de los hombres y penetran los rincones más ocultos. (Eclesiástico 23, 19)
Y reconocerán los que queden que nada vale más que el temor del Señor, nada más dulce que atender a los mandatos del Señor. (Eclesiástico 23, 27)
He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. (Eclesiástico 24, 12)
Con tres cosas me adorno y me presento bella ante el Señor y ante los hombres: concordia entre hermanos, amistad entre prójimos, y marido y mujer bien avenidos. (Eclesiástico 25, 1)
Corona de los viejos es la mucha experiencia, su orgullo es el temor del Señor. (Eclesiástico 25, 6)
¡Qué grande el que ha encontrado la sabiduría! Mas no aventaja a quien teme al Señor. (Eclesiástico 25, 10)
El temor del Señor sobresale por encima de todo, el que lo posee, ¿a quién es comparable? (Eclesiástico 25, 11)
Mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor: (Eclesiástico 26, 3)