Encontrados 1892 resultados para: Eva
Devastaré Patrós, prenderé fuego a Soán, haré justicia de No. (Ezequiel 30, 14)
Mira: a un cedro del Líbano de espléndido ramaje, de fronda de amplia sombra y de elevada talla. Entre las nubes despuntaba su copa. (Ezequiel 31, 3)
Pues bien, así dice el Señor Yahveh: Por haber exagerado su talla, levantando su copa por entre las nubes, y haberse engreído su corazón de su altura, (Ezequiel 31, 10)
Ha sido para que ningún árbol plantado junto a las aguas se engría de su talla, ni levante su copa por entre las nubes, y para que ningún árbol bien regado se estire hacia ellas con su altura. ¡Porque todos ellos están destinados a la muerte, a los infiernos, como el común de los hombres, como los que bajan a la fosa! (Ezequiel 31, 14)
Les dirás: Así dice el Señor Yahveh: Por mi vida, que los que están entre las ruinas caerán a espada, a los que andan por el campo los entregaré a las bestias como pasto, y los que están en las escarpaduras y en las cuevas morirán de peste. (Ezequiel 33, 27)
Convertiré esta tierra en soledad desolada, y se acabará el orgullo de su fuerza. Los montes de Israel serán devastados y nadie pasará más por ellos. (Ezequiel 33, 28)
Las sacaré de en medio de los pueblos, las reuniré de los países, y las llevaré de nuevo a su suelo. Las pastorearé por los montes de Israel, por los barrancos y por todos los poblados de esta tierra. (Ezequiel 34, 13)
Yo mismo apacentaré mis ovejas y yo las llevaré a reposar, oráculo del Señor Yahveh. (Ezequiel 34, 15)
Sabrás que yo, Yahveh, he oído todos los insultos que lanzabas contra los montes de Israel diciendo: «Están devastados, nos han sido entregados como pasto.» (Ezequiel 35, 12)
Os tomaré de entre las naciones, os recogeré de todos los países y os llevaré a vuestro suelo. (Ezequiel 36, 24)
la tierra devastada será cultivada, después de haber sido una desolación a los ojos de todos los transeúntes. (Ezequiel 36, 34)
Y se dirá: «Esta tierra, hasta ahora devastada, se ha hecho como jardín de Edén, y las ciudades en ruinas, devastadas y demolidas, están de nuevo fortificadas y habitadas.» (Ezequiel 36, 35)