Mosaico decorativo

Encontrados 4424 resultados para: David Como Pastor

  • Palabras de Cohélet, hijo de David, rey en Jerusalén. (Eclesiastés 1, 1)

  • No hay recuerdo de los antiguos, como tampoco de los venideros quedará memoria en los que después vendrán. (Eclesiastés 1, 11)

  • Tuve siervos y esclavas: poseí servidumbre, así como ganados, vacas y ovejas, en mayor cantidad que ninguno de mis predecesores en Jerusalén. (Eclesiastés 2, 7)

  • Yo vi que la sabiduría aventaja a la necedad, como la luz a las tieneblas. (Eclesiastés 2, 13)

  • Entonces me dice: Como la suerte del necio será la mía, ¿para qué vales, pues, mi sabiduría? Y pensé que hasta eso mismo es vanidad. (Eclesiastés 2, 15)

  • Dije también en mi corazón acerca de la conducta de los humanos: sucede así para que Dios los pruebe y les demuestre que son como bestias. (Eclesiastés 3, 18)

  • Porque el hombre y la bestia tienen la misma suerte: muere el uno como la otra; y ambos tienen el mismo aliento de vida. En nada aventaja el hombre a la bestia, pues todo es vanidad. (Eclesiastés 3, 19)

  • Si dos se acuestan, tienen calor; pero el solo ¿cómo se calentará? (Eclesiastés 4, 11)

  • Como salió del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano. (Eclesiastés 5, 14)

  • También esto es grave mal: que tal como vino, se vaya; y ¿de qué le vale el fatigarse para el viento? (Eclesiastés 5, 15)

  • Porque, ¿quién sabe lo que conviene al hombre en su vida, durante los días contados de su vano vivir, que él los vive como una sombra? Pues ¿quién indicará al hombre lo que sucederá después de él bajo el sol? (Eclesiastés 6, 12)

  • Porque como crepitar de zarzas bajo la olla, así es el reír del necio: y también esto es vanidad. (Eclesiastés 7, 6)


"Para mim, Deus está sempre fixo na minha mente e estampado no meu coração." São Padre Pio de Pietrelcina