Mosaico decorativo

Encontrados 219 resultados para: Cuatro Jinetes

  • Al ruido de jinetes y flecheros huía toda la ciudad. Se metían por los bosques y trepaban por las peñas. Toda ciudad quedó abandonada, sin quedar en ellas habitantes. (Jeremías 4, 29)

  • Haré que se encarguen de ellos cuatro géneros (de males) - oráculo de Yahveh -: la espada para degollar, los perros para despedazar, las aves del cielo y las bestias terrestres para devorar y estragar. (Jeremías 15, 3)

  • Y así que había leído Yehudí tres hojas o cuatro, él las rasgaba con el cortaplumas del escriba y las echaba al fuego del brasero, hasta terminar con todo el rollo en el fuego del brasero. (Jeremías 36, 23)

  • y voy a traer sobre Elam los cuatro vientos desde los cuatro cabos de los cielos, y a ellos les esparciré a todos estos vientos, y no habrá nación a donde no lleguen los arrojados de Elam. (Jeremías 49, 36)

  • La altura de una columna era de dieciocho codos, un hilo de doce codos medía su perímetro; su grosor era de cuatro dedos y hera hueca por dentro, (Jeremías 52, 21)

  • Había en el centro como una forma de cuatro seres cuyo aspecto era el siguiente: tenían forma humana. (Ezequiel 1, 5)

  • Tenían cada uno cuatro caras, y cuatro alas cada uno. (Ezequiel 1, 6)

  • Bajo sus alas había unas manos humanas vueltas hacia las cuatro direcciones, lo mismo que sus caras y sus alas, las de los cuatro. (Ezequiel 1, 8)

  • En cuanto a la forma de sus caras, era una cara de hombre, y los cuatro tenían cara de león a la derecha, los cuatro tenían cara de toro a la iquierda, y los cuatro tenían cara de águila. (Ezequiel 1, 10)

  • Miré entonces a los seres y vi que había una rueda en el suelo, al lado de los seres de cuatro caras. (Ezequiel 1, 15)

  • El aspecto de las ruedas y su estructura era como el destello del crisólito. Tenían las cuatro la misma forma y parecían dispuestas como si una rueda estuviese dentro de la otra. (Ezequiel 1, 16)

  • En su marcha avanzaban en las cuatro direcciones; no se volvían en su marcha. (Ezequiel 1, 17)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina