Encontrados 115 resultados para: séptimo

  • El séptimo día, Dios concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. (Génesis 2, 2)

  • Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado. (Génesis 2, 3)

  • que el decimoséptimo día del séptimo mes, el arca se detuvo sobre las montañas de Ararat. (Génesis 8, 4)

  • Durante siete días ustedes comerán panes sin levadura. A partir del primer día, harán desaparecer la levadura de sus casas, porque todo el que coma pan fermentado, desde el primer día hasta el séptimo, será excluido de Israel. (Exodo 12, 15)

  • El primer día celebrarán una asamblea litúrgica, y harán lo mismo el séptimo día. En todo este tiempo no estará permitido realizar ningún trabajo, exceptuando únicamente el que sea indispensable para preparar la comida. (Exodo 12, 16)

  • Durante siete días, comerás pan sin levadura, y el séptimo día habrá una fiesta en honor del Señor. (Exodo 13, 6)

  • Ustedes lo recogerán durante seis días, pero el séptimo día, el sábado, no habrá nada". (Exodo 16, 26)

  • A pesar de esta advertencia, algunos salieron a recogerlo el séptimo día, pero no lo encontraron. (Exodo 16, 27)

  • El Señor les ha impuesto el sábado, y por eso el sexto día les duplica la ración. Que el séptimo día todos permanezcan en su sitio y nadie se mueva del lugar donde está". (Exodo 16, 29)

  • Y el séptimo día, el pueblo descansó. (Exodo 16, 30)

  • pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades. (Exodo 20, 10)

  • Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo. (Exodo 20, 11)


“Amar significa dar aos outros – especialmente a quem precisa e a quem sofre – o que de melhor temos em nós mesmos e de nós mesmos; e de dá-lo sorridentes e felizes, renunciando ao nosso egoísmo, à nossa alegria, ao nosso prazer e ao nosso orgulho”. São Padre Pio de Pietrelcina