Encontrados 118 resultados para: sábado

  • Él les dijo: "El Señor dice lo siguiente: Mañana es sábado, día de descanso consagrado al Señor. Cocinen al horno o hagan hervir la cantidad que ustedes quieran, y el resto guárdenlo para mañana". (Exodo 16, 23)

  • Ustedes lo recogerán durante seis días, pero el séptimo día, el sábado, no habrá nada". (Exodo 16, 26)

  • El Señor les ha impuesto el sábado, y por eso el sexto día les duplica la ración. Que el séptimo día todos permanezcan en su sitio y nadie se mueva del lugar donde está". (Exodo 16, 29)

  • Acuérdate del día sábado para santificarlo. (Exodo 20, 8)

  • Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo. (Exodo 20, 11)

  • Habla a los israelitas en los siguientes términos: No dejen nunca de observar mis sábados, porque el sábado es un signo puesto entre yo y ustedes, a través de las generaciones, para que ustedes sepan que yo, el Señor, soy el que los santifico. (Exodo 31, 13)

  • Observarán el sábado, porque es sagrado para ustedes. El que lo profane, será castigado con la muerte. Sí, todo el que haga algún trabajo ese día será excluido de su pueblo. (Exodo 31, 14)

  • Durante seis días se trabajará, pero el séptimo será un día de descanso solemne, consagrado al Señor. El que trabaje en sábado será castigado con la muerte. (Exodo 31, 15)

  • Los israelitas observarán el sábado, celebrándolo a través de las generaciones como signo de alianza eterna. (Exodo 31, 16)

  • Tampoco encenderán fuego en sus casas el día sábado. (Exodo 35, 3)

  • Durante seis días se trabajará, pero el séptimo será un día de reposo, de asamblea litúrgica, en el que ustedes no harán ningún trabajo. Será un sábado consagrado al Señor, cualquiera sea el lugar donde habiten. (Levítico 23, 3)

  • El día siguiente al sábado, él la ofrecerá al Señor con el gesto de presentación, para que les sea aceptada; (Levítico 23, 11)


“O demônio é forte com quem o teme, mas é fraquíssimo com quem o despreza.” São Padre Pio de Pietrelcina