Encontrados 760 resultados para: Tercer Cielo
Dicho esto, se fue. Los sacerdotes, con las manos extendidas hacia el cielo, invocaron a Aquel que había combatido incesantemente en favor de nuestra nación, diciendo: (II Macabeos 14, 34)
El muy perverso preguntó si había en el cielo un Soberano que hubiera ordenado celebrar el día sábado. (II Macabeos 15, 3)
Ellos le respondieron: "El mismo Señor que vive en el cielo es el Soberano que ha mandado observar el séptimo día". (II Macabeos 15, 4)
Él exhortaba a sus compañeros a no temer el ataque de los paganos, y a contar con la victoria que también esta vez les vendría de la mano del Todopoderoso, recordando los auxilios que antes habían recibido del Cielo. (II Macabeos 15, 8)
Entonces el Macabeo, al ver las tropas que tenía delante, la variedad de las armas con que estaban equipadas y la ferocidad de los elefantes, extendió las manos hacia el cielo e invocó al Señor que hace prodigios, porque sabía muy bien que no es por medio de las armas, sino de la manera como él lo decide, que otorga la victoria a los que la merecen. (II Macabeos 15, 21)
Envía también ahora, Soberano del cielo, un ángel protector delante de nosotros para sembrar el pánico y el terror. (II Macabeos 15, 23)
Todos elevaron sus bendiciones hacia el cielo, en honor del Señor que se les había manifestado, exclamando: "¡Bendito sea el que ha conservado sin mancha su Lugar santo!". (II Macabeos 15, 34)
Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, (Proverbios 8, 27)
Tus ojos vuelan hacia la riqueza, y ya no hay nada, porque ella se pone alas y vuela hacia el cielo como un águila. (Proverbios 23, 5)
El cielo por su altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los reyes son impenetrables. (Proverbios 25, 3)
el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino de la nave en alta mar y el camino del hombre en una joven. (Proverbios 30, 19)
y me dediqué a investigar y a explorar con sabiduría todo lo que se hace bajo el cielo: es esta una ingrata tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella. (Eclesiastés 1, 13)