Mosaico decorativo

Encontrados 760 resultados para: Tercer Cielo

  • Esto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino. Elías y Eliseo partieron de Guilgal, (II Reyes 2, 1)

  • Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino. (II Reyes 2, 11)

  • El escudero en cuyo brazo se apoyaba el rey tomó la palabra y dijo al hombre de Dios: "Aunque el Señor abriera ventanas en el cielo, ¿podría suceder una cosa así?". Eliseo replicó: "Verás esto con tus propios ojos, pero no lo comerás". (II Reyes 7, 2)

  • el escudero había replicado al hombre de Dios: "Aunque el Señor abriera ventanas en el cielo, ¿podría suceder una cosa así?". Y Eliseo había dicho: "Verás esto con tus propios ojos, pero no lo comerás". (II Reyes 7, 19)

  • El vigésimo tercer año de Joás, hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar sobre Israel, en Samaría, Joacaz, hijo de Jehú, y reinó diecisiete años. (II Reyes 13, 1)

  • El Señor no había decidido borrar el nombre de Israel debajo del cielo, y lo salvó por medio de Jeroboám, hijo de Joás. (II Reyes 14, 27)

  • El tercer año de Oseas, hijo de Elá, rey de Israel, inició su reinado Ezequías, hijo de Ajaz, rey de Judá. (II Reyes 18, 1)

  • y oró, diciendo: "Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. (II Reyes 19, 15)

  • Y esto te servirá de señal: Este año se comerá del grano caído, y el año próximo, de lo que brote espontáneamente; pero al tercer año, siembren y cosechen, planten viñas y coman de sus frutos. (II Reyes 19, 29)

  • Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo; (I Crónicas 16, 26)

  • Alégrese el cielo y exulte la tierra, digan entre las naciones: ‘¡El Señor reina!’. (I Crónicas 16, 31)

  • David alzó los ojos, y vio al Ángel del Señor erguido entre la tierra y el cielo, con su espada desenvainada en la mano, apuntando hacia Jerusalén. David y los ancianos, vestidos de sayales, cayeron con el rostro en tierra, (I Crónicas 21, 16)


"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina