Encontrados 714 resultados para: Seis Días
por ser esos los días en que los judíos habían quedando libres de sus enemigos, y por ser ese el mes en que la aflicción se les había cambiado en alegría y el duelo en un día de fiesta. Por eso debían festejarlos como días de banquetes y alegría, enviarse regalos unos a otros y ofrecer donativos a los pobres. (Ester 9, 22)
Por eso a aquellos días se los llamó "Purím", de la palabra "Pur". De acuerdo con el contenido de aquella carta, y por lo que habían visto y les había sucedido, (Ester 9, 26)
los judíos instituyeron para ellos mismos, para sus descendientes y para todos sus adeptos, la tradición irrevocable de celebrar anualmente esos dos días, según lo dispuesto en aquel escrito y en la fecha fijada. (Ester 9, 27)
Estos días son conmemorados y celebrados de generación en generación, en cada familia, en cada provincia y en cada ciudad. Y estos días de "Purím" nunca dejarán de ser festejados entre los judíos, ni se borrará su recuerdo entre sus descendientes. (Ester 9, 28)
para instituir estos días de los "Purím", en las fechas fijadas, como lo habían ordenado Mardoqueo, el judío, y la reina Ester, y como lo habían establecido para sí mismos y para sus descendientes, con algunas cláusulas sobre ayunos y lamentaciones. (Ester 9, 31)
Por eso estos días del mes de Adar, el catorce y el quince de dicho mes, serán celebrados como días de asamblea, de gozo y alegría delante de Dios, a lo largo de todas las generaciones, en Israel, su pueblo". (Ester 10, 13)
Después permanecieron sentados en el suelo junto a él, siete días y siete noches, sin decir una sola palabra, porque veían que su dolor era muy grande. (Job 2, 13)
¡Sí, que una densa oscuridad se apodere de él y no se lo añada a los días del año ni se lo incluya en el cómputo de los meses! (Job 3, 6)
Que la maldigan los que maldicen los días, los expertos en excitar a Leviatán. (Job 3, 8)
Seis veces te librará de la angustia, y la séptima, el mal no te alcanzará. (Job 5, 19)
Mis días corrieron más veloces que una lanzadera: al terminarse el hilo, llegaron a su fin. (Job 7, 6)
Yo no viviré eternamente: déjame solo, porque mis días son un soplo. (Job 7, 16)