Encontrados 1926 resultados para: San
no hay parte sana en mi carne, a causa de tu furor. No hay nada intacto en mis huesos, a causa de mis pecados; (Salmos 38, 4)
Siento un ardor en mis entrañas, y no hay parte sana en mi carne; (Salmos 38, 8)
Yo dije: "Ten piedad de mí, Señor, sáname, porque pequé contra ti". (Salmos 41, 5)
Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. (Salmos 43, 3)
Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. (Salmos 46, 5)
Su santa Montaña, la altura más hermosa, es la alegría de toda la tierra. La Montaña de Sión, la Morada de Dios, es la Ciudad del gran Rey: (Salmos 48, 3)
¿Acaso voy a comer la carne de los toros o a beber la sangre de los cabritos? (Salmos 50, 13)
No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. (Salmos 51, 13)
Y tú, Dios mío, los precipitarás en la fosa más profunda. Los hombres sanguinarios y traidores no llegarán ni a la mitad de sus días. Yo, en cambio, confío en ti, Señor. (Salmos 55, 24)
Me afligen constantemente con sus palabras, sólo piensan en hacerme daño; (Salmos 56, 6)
El justo se alegrará al contemplar la Venganza y lavará sus pies en la sangre de los impíos. (Salmos 58, 11)
líbrame de los que hacen el mal y sálvame de los hombres sanguinarios. (Salmos 59, 3)