Encontrados 353 resultados para: Reyes Persas
Cuando se divulgó lo sucedido y se comunicó al rey de los persas que en el sitio donde los sacerdotes deportados habían escondido el fuego, había aparecido un líquido con el que los sacerdotes de Nehemías hicieron arder las víctimas del sacrificio, (II Macabeos 1, 33)
Los mismos hechos se narraban en los archivos y en las Memorias de Nehemías, donde se relataba, además, cómo este fundó una biblioteca, en la que reunió los libros que tratan de los reyes, los libros de los profetas y los de David, así como también las cartas de los reyes sobre las ofrendas. (II Macabeos 2, 13)
solía suceder que hasta los mismos reyes honraban el Santuario y lo enriquecían con espléndidos regalos, (II Macabeos 3, 2)
Suprimió los humanitarios privilegios que los reyes habían concedido a los judíos, por intermedio de Juan, padre de Eupólemo, el mismo Eupólemo que fue enviado como embajador para hacer una alianza de amistad con los romanos; derogó las instituciones legales e introdujo nuevas costumbres contrarias a la Ley: (II Macabeos 4, 11)
Con sus manos impuras tomó los objetos sagrados, y arrebató con manos sacrílegas los presentes hechos por otros reyes para realzar la gloria y el honor de ese Lugar. (II Macabeos 5, 16)
Pero el Rey de los reyes provocó la indignación de Antíoco contra aquel criminal, porque Lisias le hizo ver que aquel hombre era el causante de todos los males. Entonces Antíoco ordenó que lo llevaran a Berea para que lo mataran según las costumbres del lugar. (II Macabeos 13, 4)
Por mí reinan los reyes y los soberanos decretan la justicia; (Proverbios 8, 15)
¿Ves a un hombre hábil en su oficio? Él se presentará delante de los reyes y no estará al servicio de gente mediocre. (Proverbios 22, 29)
Es gloria de Dios mantener oculta una cosa, y gloria de los reyes investigarla. (Proverbios 25, 2)
El cielo por su altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los reyes son impenetrables. (Proverbios 25, 3)
la lagartija, que puedes agarrar con la mano, pero habita en los palacios de los reyes. (Proverbios 30, 28)
No entregues tu vigor a las mujeres, ni tu vida a las que corrompen a los reyes. (Proverbios 31, 3)