Mosaico decorativo

Encontrados 412 resultados para: Poder

  • Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó. (Sabiduría 13, 4)

  • Porque no es el poder de aquellos por quienes se jura, sino el justo castigo reservado a los pecadores, lo que recae siempre sobre la transgresión de los injustos. (Sabiduría 14, 31)

  • Porque tú tienes poder sobre la vida y la muerte, haces bajar a las puertas del Abismo y haces subir de allí. (Sabiduría 16, 13)

  • mientras que, por el contrario, ese mismo fuego olvidaba hasta su propio poder, para respetar el alimento de los justos. (Sabiduría 16, 23)

  • Él venció la animosidad divina, no con la fuerza del cuerpo ni con el poder de las armas, sino que, por medio de la palabra, hizo entrar en razón al que infligía el castigo, recordándole las alianzas y los juramentos hechos a los Padres. (Sabiduría 18, 22)

  • el fuego superaba en el agua su propia fuerza y el agua olvidaba su poder de apagar; (Sabiduría 19, 20)

  • porque el poder del Señor es grande y él es glorificado por los humildes. (Eclesiástico 3, 20)

  • Aléjate del que tiene poder para matar y no experimentarás el temor a la muerte. Si te acercas a él, no cometas ninguna falta, no sea que te quite la vida: ten en cuenta que avanzas entre lazos y que caminas por las almenas de la ciudad. (Eclesiástico 9, 13)

  • Le dio una lengua, ojos y oídos, el poder de discernir y un corazón para pensar. (Eclesiástico 17, 6)

  • Él gobierna el mundo con la palma de la mano y todo obedece a su voluntad, ya que él, por su poder, es el Rey de todas las cosas y separa las sagradas de las profanas. (Eclesiástico 18, 3)

  • A nadie le dio e poder de anunciar sus obras: ¿quién rastreará su grandeza? (Eclesiástico 18, 4)

  • abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder: (Eclesiástico 24, 2)


“A ingenuidade e’ uma virtude, mas apenas ate certo ponto; ela deve sempre ser acompanhada da prudência. A astúcia e a safadeza, por outro lado, são diabólicas e podem causar muito mal.” São Padre Pio de Pietrelcina