Encontrados 1973 resultados para: Oso
A causa de esto, pónganse un cilicio, laméntense y giman, porque no se ha apartado de nosotros el ardor de la ira del Señor. (Jeremías 4, 8)
es un viento impetuoso que llega para servirme. Ahora, yo mismo, voy a pronunciar juicios contra ellos. (Jeremías 4, 12)
¡Ahí sube como las nubes, sus carros son como el huracán, sus caballos, más veloces que las águilas! ¡Ay de nosotros, porque somos devastados! (Jeremías 4, 13)
Son caballos bien cebados y fogosos, cada uno relincha por la mujer de su vecino. (Jeremías 5, 8)
Su aljaba es como un sepulcro abierto, todos ellos son guerreros valerosos. (Jeremías 5, 16)
Como una jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño. Por eso se hacen poderosos y ricos, (Jeremías 5, 27)
Es algo espantoso, horrible, lo que sucede en el país: (Jeremías 5, 30)
¡Emprendan contra ella una guerra santa! ¡De pie, subamos al asalto en pleno mediodía! ¡Ay de nosotros, porque declina el día, se alargan las sombras del atardecer! (Jeremías 6, 4)
Al enterarnos de la noticia, desfallecieron nuestras manos, se apoderó de nosotros la angustia, un temblor como de parturienta. (Jeremías 6, 24)
¡Cíñete un cilicio, hija de mi pueblo, y revuélcate en la ceniza, llora como por un hijo único, entona un lamento lleno de amargura! Porque en un instante llega sobre nosotros el devastador. (Jeremías 6, 26)
Y yo haré desaparecer de las ciudades de Judá y de las calles de Jerusalén el grito de alegría y el grito de júbilo, el canto del esposo y el canto de la esposa, porque el país se convertirá en una ruina. (Jeremías 7, 34)
¿Cómo ustedes se atreven a decir: "Somos sabios y la Ley del Señor está con nosotros", siendo así que la ha falsificado la pluma engañosa de los escribas? (Jeremías 8, 8)