Mosaico decorativo

Encontrados 184 resultados para: Lud

  • "Lucio, cónsul de los romanos, saluda al rey Tolomeo. (I Macabeos 15, 16)

  • Los hermanos judíos de Jerusalén y los del territorio de Judea saludan a los hermanos judíos de Egipto, deseándoles paz y felicidad. (II Macabeos 1, 1)

  • En el año ciento ochenta y ocho. Los habitantes de Jerusalén y los de Judea, el Consejo de los ancianos y Judas, saludan y desean prosperidad a Aristóbulo, preceptor de rey Tolomeo, del linaje de los sacerdotes consagrados, y a los judíos que están en Egipto. (II Macabeos 1, 10)

  • y cuando estuvieron al rojo vivo, ordenó que cortaran la lengua al que había hablado en nombre de los demás, y que le arrancaran el cuello cabelludo y le amputaran las extremidades en presencia de sus hermanos y de su madre. (II Macabeos 7, 4)

  • Una vez que el primero murió de esta manera, llevaron al suplicio al segundo. Después de arrancarle el cuero cabelludo, le preguntaron: "¿Vas a comer carne de cerdo, antes que sean torturados todos los miembros de tu cuerpo?". (II Macabeos 7, 7)

  • Como sus dolores no se calmaban de ninguna forma, porque el justo juicio de Dios se había abatido sobre él, y desesperando de su salud, escribió a los judíos, en tono de súplica, la carta que se transcribe a continuación: (II Macabeos 9, 18)

  • "Antíoco, rey y general, saluda a los judíos, ciudadanos respetables, deseándoles felicidad, salud y prosperidad. (II Macabeos 9, 19)

  • No es que desespere de mi salud: al contrario, tengo mucha confianza de que podré recuperarme de mi enfermedad. (II Macabeos 9, 22)

  • La carta escrita por Lisias a los judíos decía lo siguiente: "Lisias saluda a la comunidad de los judíos. (II Macabeos 11, 16)

  • La carta del rey estaba concebida en estos términos: "El rey Antíoco saluda a su hermano Lisias. (II Macabeos 11, 22)

  • Esta es la carta del rey al pueblo: "El rey Antíoco saluda al Consejo de los ancianos y a todos los judíos. (II Macabeos 11, 27)

  • Es nuestro deseo que se encuentren bien. También nosotros gozamos de perfecta salud. (II Macabeos 11, 28)


"Deus nunca me recusou um pedido". São Padre Pio de Pietrelcina