Encontrados 1193 resultados para: Lía
que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas. (Marcos 6, 9)
Otros afirmaban: «Es Elías». Y otros: «Es un profeta como los antiguos». (Marcos 6, 15)
Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas». (Marcos 8, 28)
Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. (Marcos 9, 4)
Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». (Marcos 9, 5)
Y le hicieron esta pregunta: «¿Por qué dicen los escribas que antes debe venir Elías?». (Marcos 9, 11)
Jesús les respondió: «Sí, Elías debe venir antes para restablecer el orden en todo. Pero, ¿no dice la Escritura que el Hijo del hombre debe sufrir mucho y ser despreciado? (Marcos 9, 12)
Les aseguro que Elías ya ha venido e hicieron con él lo que quisieron, como estaba escrito». (Marcos 9, 13)
Después llegaron a Jericó. Cuando Jesús salía de allí, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. (Marcos 10, 46)
Cuando Jesús salía del Templo, uno de sus discípulos le dijo: «¡Maestro, mira qué piedras enormes y qué construcción!». (Marcos 13, 1)
Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. (Marcos 14, 24)
Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: «Está llamando a Elías». (Marcos 15, 35)