Encontrados 2752 resultados para: Hijo De David
Después de él surgió Natán, para profetizar en tiempos de David. (Eclesiástico 47, 1)
Como se aparta la grasa del sacrificio de comunión, así fue elegido David entre los israelitas. (Eclesiástico 47, 2)
Después de él surgió un hijo lleno de saber que, gracias a David, vivió desahogadamente. (Eclesiástico 47, 12)
Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia ni deja que se pierda ninguna de sus palabras: él no hará desaparecer la posteridad de su elegido, ni exterminará la estirpe de aquel que lo amó. Por eso, le dio un resto a Jacob, y a David una raíz nacida de él. (Eclesiástico 47, 22)
Jeroboám, hijo de Nebat, hizo pecar a Israel y llevó a Efraím por el camino del mal. El pueblo cometió tantos pecados que fue expulsado de su país: (Eclesiástico 47, 24)
No quedó nada más que un pueblo muy pequeño, con un jefe de la casa de David. Algunos de ellos hicieron lo que agrada a Dios, pero otros multiplicaron sus pecados. (Eclesiástico 48, 16)
Porque Ezequías hizo lo que agrada al Señor y se mantuvo firme en el camino de David, su padre, como se lo ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones. (Eclesiástico 48, 22)
A excepción de David, Ezequías y Josías, todos no hicieron más que prevaricar; por haber abandonado la Ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados. (Eclesiástico 49, 4)
y a Josué, hijo de Josedec? En sus días, ellos reconstruyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado al Señor, destinado a una gloria eterna. (Eclesiástico 49, 12)
Simón, hijo de Onías, fue el Sumo Sacerdoteque durante su vida restauró la Casa y en sus días consolidó el Santuario. (Eclesiástico 50, 1)
Una instrucción de sabiduría y de ciencia es la que dejó grabada en este libro Jesús, hijo de Sirá, hijo de Eleazar, de Jerusalén, que derramó como lluvia la sabiduría de su corazón. (Eclesiástico 50, 27)
Por eso te daré gracias y te alabaré, y bendeciré el nombre del Señor. Canto de acción de gracias Den gracias al Guardián de Israel, porque es eterno su amor. Den gracias al Creador del universo, porque es eterno su amor. Den gracias al Redentor de Israel, porque es eterno su amor. Den gracias al que congrega a los dispersos de Israel, porque es eterno su amor. Den gracias al que construye su Ciudad y su Santuario, porque es eterno su amor. Den gracias al que hace florecer el poderío de la casa de David, porque es eterno su amor. Den gracias al que eligió como sacerdotes a los hijos de Sadoc, porque es eterno su amor. Den gracias al Escudo de Abraham, porque es eterno su amor. Den gracias a la Roca de Isaac, porque es eterno su amor. Den gracias al Fuerte de Jacob, porque es eterno su amor. Den gracias al que eligió a Sión, porque es eterno su amor. Den gracias al Rey de todos los reyes, porque es eterno su amor. Él exaltará el poder de su pueblo, para que lo alaben todos sus fieles, los hijos de Israel, el pueblo que está cerca de él. ¡Aleluya! (Eclesiástico 51, 12)