Mosaico decorativo

Encontrados 2009 resultados para: Hijo Amado

  • Luego hubo otro combate contra los filisteos en Gob. Eljanán, hijo de Jaír, el de Belén, mató a Goliat, de Gat. El asta de la lanza de Goliat era gruesa como el palo grande de un telar. (II Samuel 21, 19)

  • Y como desafiaba a Israel, lo mató Jonatán, hijo de Simeá, hermano de David. (II Samuel 21, 21)

  • Estas son las últimas palabras de David: Oráculo de David, hijo de Jesé, oráculo del hombre elevado a lo alto, el ungido del Dios de Jacob y el cantor de los himnos de Israel. (II Samuel 23, 1)

  • Después de él, Eleazar, hijo de Dodó, el ajojita, uno de los Tres Valientes. Este estaba con David en Pas Damím, donde los filisteos se habían concentrado para el combate. Los hombres de Israel emprendieron la retirada, (II Samuel 23, 9)

  • Después de él, Samá, hijo de Agué, el jararita. Los filisteos se habían concentrado en Lejí. Allí había una parcela de campo toda sembrada de lentejas, y el ejército huyó delante de los filisteos. (II Samuel 23, 11)

  • Abisai, hermano de Joab, hijo de Seruiá, era el jefe de los Treinta. Él empuñó su lanza contra trescientos hombres y los mató, ganándose un renombre entre los Treinta. (II Samuel 23, 18)

  • Benaías, hijo de Iehoiadá, era un hombre valiente, rico en hazañas, oriundo de Cabsel. Él mató a los dos héroes de Moab, y fue él quien bajó a la cisterna un día de nieve para matar al león. (II Samuel 23, 20)

  • Esto es lo que hizo Benaías, hijo de Iehoiadá, y se ganó un renombre entre los Treinta Guerreros. (II Samuel 23, 22)

  • Asael, hermano de Joab, era uno de los Treinta, y además, Eljanán, hijo de Dodó, de Belén; (II Samuel 23, 24)

  • Jéles, de Bet Pélet; Irá, hijo de Iqués, de Técoa; (II Samuel 23, 26)

  • Jeleb, hijo de Baaná, de Netofá; Itai, hijo de Ribai, de Guibeá de los benjaminitas; (II Samuel 23, 29)

  • hijo de Samá, de Harar; Ajiám, hijo de Sarar, de Harar; (II Samuel 23, 33)


"O verdadeiro servo de Deus é aquele que usa a caridade para com seu próximo, que está decidido a fazer a vontade de Deus a todo custo, que vive em profunda humildade e simplicidade". São Padre Pio de Pietrelcina