Mosaico decorativo

Encontrados 2009 resultados para: Hijo Amado

  • En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar. (Isaías 7, 1)

  • El Señor dijo a Isaías: "Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero. (Isaías 7, 3)

  • Tú le dirás: Mantente alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Arám y del hijo de Remalías. (Isaías 7, 4)

  • Porque Arám, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo: (Isaías 7, 5)

  • "Subamos contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel". (Isaías 7, 6)

  • Pero así habla el Señor: Eso no se realizará, eso no sucederá. y la cabeza de Damasco, Resín; y la cabeza de Samaría, el hijo de Remalías. Efraím será destrozado, y no será más un pueblo-. (Isaías 7, 7)

  • Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel. (Isaías 7, 14)

  • Yo puse como testigos fidedignos al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Baraquías. (Isaías 8, 2)

  • Luego tuve relaciones con la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Entonces el Señor me dijo: "Llámalo con el nombre de Rápido Botín - Saqueo Veloz, (Isaías 8, 3)

  • Porque este pueblo rehusa las aguas de Siloé, que corren mansamente, y desfallece ante Resín y el hijo de Remalías, (Isaías 8, 6)

  • Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz". (Isaías 9, 5)

  • Oráculo sobre Babilonia, que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión: (Isaías 13, 1)


"O Senhor se comunica conosco à medida que nos libertamos do nosso apego aos sentidos, que sacrificamos nossa vontade própria." São Padre Pio de Pietrelcina