Encontrados 1698 resultados para: Guerra Contra Amalec
Por eso, escúchenme y devuelvan los prisioneros que han capturado entre sus hermanos, porque la ira del Señor se ha encendido contra ustedes". (II Crónicas 28, 11)
Entonces Azarías, hijo de Iojanám, Berequías, hijo de Mesilemot, Ezequías, hijo de Salúm y Amasá, hijo de Jadlai -que eran algunos de los jefes de los efraimitas- se levantaron contra los que regresaban de la expedición (II Crónicas 28, 12)
Así el Señor humillaba a Judá por culpa de Ajaz, rey de Judá, que había fomentado el desenfreno en Judá y se había rebelado contra el Señor. (II Crónicas 28, 19)
Incluso durante el asedio, el rey Ajaz persistió en su rebeldía contra el Señor. (II Crónicas 28, 22)
Por eso el Señor se irritó contra Judá y Jerusalén, y lo convirtió en objeto de horror, de estupor y de burla, como ustedes pueden ver con sus propios ojos. (II Crónicas 29, 8)
No sean como sus padres y sus hermanos, que se rebelaron contra el Señor, el Dios de sus padres, y por eso él los entregó a la devastación, como ustedes lo están viendo. (II Crónicas 30, 7)
Mientras los servidores de Senaquerib seguían hablando contra el Señor Dios y contra Ezequías, su servidor, (II Crónicas 32, 16)
Pero Ezequías no correspondió al beneficio recibido: al contrario, su corazón se ensoberbeció, y así atrajo la ira del Señor contra él, contra Judá y contra Jerusalén. (II Crónicas 32, 25)
Entonces el Señor hizo venir contra ellos a los jefes del ejército del rey de Asiria, y estos capturaron a Manasés con garfios, lo sujetaron con doble cadena de bronce y lo llevaron a Babilonia. (II Crónicas 33, 11)
Sus servidores conspiraron contra él y lo mataron en su palacio. (II Crónicas 33, 24)
Pero el pueblo del país mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón, y el mismo pueblo proclamó rey en lugar de él a su hijo Josías. (II Crónicas 33, 25)
Porque tu corazón se ha conmovido y te has humillado delante de Dios al oír sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes; porque te has humillado delante de mí, has rasgado tus vestiduras y has llorado en mi presencia, también yo he escuchado -oráculo del Señor- . (II Crónicas 34, 27)