Mosaico decorativo

Encontrados 5949 resultados para: Dios Está Cerca

  • Pensando en esto, rogamos constantemente por ustedes a fin de que Dios los haga dignos de su llamado, y lleve a término en ustedes, con su poder, todo buen propósito y toda acción inspirada en la fe. (II Tesalonicenses 1, 11)

  • Así el nombre del Señor Jesús será glorificado en ustedes, y ustedes en él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo. (II Tesalonicenses 1, 12)

  • el Adversario, el que se alza con soberbia contra todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta llegar a instalarse en el Templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. (II Tesalonicenses 2, 4)

  • El misterio de la iniquidad ya está actuando. Sólo falta que desaparezca el que lo retiene, (II Tesalonicenses 2, 7)

  • Por eso, Dios les envía un poder engañoso que les hace creer en la mentira, (II Tesalonicenses 2, 11)

  • Nosotros, por nuestra parte, siempre debemos dar gracias a Dios, a causa de ustedes, hermanos amados por el Señor. En efecto, Dios los eligió desde el principio para que alcanzaran la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad. (II Tesalonicenses 2, 13)

  • Que nuestro Señor Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos amó y nos dio gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, (II Tesalonicenses 2, 16)

  • Que el Señor los encamine hacia el amor de Dios y les dé la perseverancia de Cristo. (II Tesalonicenses 3, 5)

  • En aquella ocasión les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma. (II Tesalonicenses 3, 10)

  • Si alguno no obedece a las indicaciones de esta carta, señálenlo, y que nadie trate con él para que se avergüence. (II Tesalonicenses 3, 14)

  • El saludo es de mi puño y letra. Esta es la señal característica de todas mis cartas: así escribo yo, Pablo. (II Tesalonicenses 3, 17)

  • Pablo, Apóstol de Jesucristo por mandato de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza, (I Timoteo 1, 1)


"No tumulto das paixões terrenas, surge a grande esperança da misericórdia inexorável de Deus." São Padre Pio de Pietrelcina