Encontrados 4573 resultados para: David Como Pastor
Iájat era el jefe y Zizá el segundo; Ieús y Beriá no tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron registrados en el censo como una sola familia. (I Crónicas 23, 11)
Porque David había dicho: "El Señor, el Dios de Israel, ha dado paz a su pueblo y habita en Jerusalén para siempre. (I Crónicas 23, 25)
Conforme a estas últimas disposiciones de David, se hizo el cómputo de los hijos de Leví de veinte años para arriba. (I Crónicas 23, 27)
David junto con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y con Ajimélec, de los hijos de Itamar, los dividió en clases y los registró según sus funciones. (I Crónicas 24, 3)
Unos y otros fueron divididos por sorteo, porque tanto entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar había jefes consagrados y jefes al servicio de Dios. (I Crónicas 24, 5)
Esta fue su distribución por turnos para entrar en la Casa del Señor, conforme al reglamento establecido por Aarón, su padre, como lo había ordenado el Señor, el Dios de Israel. (I Crónicas 24, 19)
También ellos, igual que sus hermanos, los hijos de Aarón, participaron del sorteo en presencia del rey David, de Sadoc, de Ajimélec, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas. En cada familia, el jefe fue tratado de la misma manera que su hermano menor. (I Crónicas 24, 31)
David y los jefes del ejército separaron para el servicio del culto a los hijos de Asaf, de Hemán y de Iedutún, los cuales profetizaban, acompañándose con cítaras, arpas y címbalos. La lista de los encargados de este servicio es la siguiente: (I Crónicas 25, 1)
Se sortearon los turnos para el servicio, tanto del grande como del pequeño, del maestro como del discípulo. (I Crónicas 25, 8)
Se echaron suertes para cada puerta, entre todas las familias, tanto las pequeñas como las principales. (I Crónicas 26, 13)
Los hijos de Ladán -descendientes de Gersón por la línea de Ladán- tenían a los iejielitas como jefes de las familias de Ladán, el gersonita. (I Crónicas 26, 21)
Selomit y sus hermanos estaban al frente de los tesoros de las ofrendas sagradas que habían sido dedicadas por el rey David, por los jefes de familias, por los jefes de mil y de cien hombres, y por otros oficiales del ejército. (I Crónicas 26, 26)