Encontrados 899 resultados para: Concilio De Jerusalén
Y por haber sido infieles al Señor, en el año quinto del rey Roboám, subió contra Jerusalén Sisac, rey de Egipto, (II Crónicas 12, 2)
Así se apoderó de las ciudades fortificadas de Judá y llegó a Jerusalén. (II Crónicas 12, 4)
Entonces el profeta Semaías se presentó a Roboám y a los jefes de Judá, que se habían concentrado en Jerusalén ante el avance de Sisac, y les dijo: "Así habla el Señor: Ustedes me han abandonado a mí, y yo, a mi vez, los he abandonado en manos de Sisac". (II Crónicas 12, 5)
Cuando el Señor vio que se habían humillado, la palabra del Señor llegó a Semaías, en estos términos: "Ellos se han humillado: no los destruiré, sino que los libraré dentro de poco, y mi furor no se derramará sobre Jerusalén por la mano de Sisac. (II Crónicas 12, 7)
Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén y se apoderó de los tesoros de la Casa del Señor y de la casa del rey. Se apoderó de todo, incluso de los escudos de oro que había hecho Salomón. (II Crónicas 12, 9)
El rey Roboám se reafirmó en Jerusalén y siguió reinando. Roboám tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y reinó diecisiete años en Jerusalén, la ciudad que el Señor eligió entre todas las tribus de Israel para poner su Nombre en ella. Su madre se llamaba Naamá, la amonita. (II Crónicas 12, 13)
y reinó tres años en Jerusalén. Su madre se llamaba Micaía, hija de Uriel, de Guibeá. Abías y Jeroboám se hicieron la guerra. (II Crónicas 13, 2)
Atacaron asimismo los campamentos de los que apacentaban los rebaños, y se llevaron una gran cantidad de ovejas y camellos. Después regresaron a Jerusalén. (II Crónicas 14, 14)
Ellos se reunieron en Jerusalén el tercer mes del año quince del reinado de Asá. (II Crónicas 15, 10)
Josafat tenía abundantes reservas en las ciudades de Judá, y un regimiento de guerreros en Jerusalén. (II Crónicas 17, 13)
Cuando Josafat, rey de Judá, regresaba sano y salvo a Jerusalén, (II Crónicas 19, 1)
Josafat residía en Jerusalén, pero salió de nuevo para visitar a su pueblo, desde Berseba hasta la montaña de Efraím, y lo hizo volver al Señor, el Dios de sus padres. (II Crónicas 19, 4)