Encontrados 3037 resultados para: Ana
Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. (Mateo 6, 33)
No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción. (Mateo 6, 34)
Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. (Mateo 8, 1)
Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. (Mateo 8, 8)
Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. (Mateo 9, 16)
Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. (Mateo 10, 4)
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: «No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. (Mateo 10, 5)
Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la multitud, diciendo: «¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? (Mateo 11, 7)
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana». (Mateo 11, 30)
Entonces dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la extendió, y la mano enferma quedó tan sana como la otra. (Mateo 12, 13)
No quebrará la caña doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; (Mateo 12, 20)
Ahora bien, si Satanás expulsa a Satanás, lucha contra sí mismo; entonces, ¿cómo podrá subsistir su reino? (Mateo 12, 26)